El Milan fracasa en Europa con un capitán indigno de su brazalete
La eliminación del Milan en la Champions League es un golpe duro, pero no sorprendente. Una vez más, Theo Hernández demostró ser un capitán indigno de su brazalete, perjudicando gravemente a su equipo en un momento clave.
Su absurda autoexpulsión ante el Feyenoord, partido que terminó con empate 1-1 que certifica la el adiós de la competición del club siete veces Campeón de Europa, fue el punto de inflexión que condenó a los rossoneri, que hasta entonces tenían el partido bajo control. Lejos de liderar, el francés se convirtió en la losa que hundió las aspiraciones europeas del club.
No es la primera vez que su carácter impulsivo y su falta de cabeza fría arruinan al Milan en una cita importante. Theo es un futbolista talentoso, sí, pero su actitud sobre el césped y en el vestuario dista mucho de la de un líder.
Su teatralidad en la jugada que le costó la segunda amarilla fue una muestra más de su inmadurez, un error imperdonable en un partido de esta magnitud. La historia podría haber sido distinta si hubiera pensado en el equipo en lugar de en sí mismo.
Una fuente de problemas dentro del vestuario
Su carácter conflictivo ha generado tensiones internas que han afectado al grupo y minado la estabilidad del club. Su mala relación con el anterior técnico, Paulo Fonseca, es solo un ejemplo de la toxicidad que ha impregnado el ambiente milanista. Con un capitán así, es difícil construir un equipo sólido y competitivo.
Es evidente que el Milan necesita un cambio de rumbo y que Theo Hernández no puede seguir siendo el líder del equipo. Su capitanía ha traído más problemas que soluciones, y su ciclo en San Siro debería estar llegando a su fin.
La directiva debe replantearse su papel en la plantilla si realmente quiere devolver al club a la élite europea. No se puede confiar en un futbolista que, en los momentos clave, siempre acaba fallando.
El fracaso ante el Feyenoord es un reflejo de lo que el Milan se ha convertido en los últimos años: un equipo con talento, pero sin carácter ni liderazgo real. Mientras Theo Hernández siga siendo un referente, las noches europeas seguirán tiñéndose de decepción. El Milan merece un capitán que inspire, no uno que lo hunda. @mundiario


