Mella y Yeremay maquillan las carencias del Deportivo a la espera de fichar: 5-1 ante el Castellón
El Deportivo de La Coruña vivió una noche inolvidable al golear por 5-1 al Castellón en un partido que quedó grabado como uno de los más emocionantes de la temporada. Este resultado no solo reafirma la calidad de un once que llevaba tiempo buscando su redención en casa, sino que también refleja la pasión y la entrega de una afición –de Primera– que jamás pierde la fe. Esta vez, Mella y Yeremay maquillaron las carencias del Deportivo, a la espera de fichar en enero, ya sea solo un buen delantero centro o también un mediocentro de creación de juego.
El encuentro comenzó con el Castellón demostrando su habitual estilo vertical y ofensivo. Una pérdida de Yeremay en medio campo desencadenó una rápida transición liderada por Douglas Aurelio, que culminó con el gol que adelantaba al conjunto visitante en el minuto 7. Un golpe tempranero que, por un momento, parecía presagiar otra noche complicada para los coruñeses en el estadio Abanca Riazor.
Pero el Dépor no se dejó intimidar. La respuesta fue rápida y contundente gracias a las cabalgadas electrizantes de Mella, el gran protagonista de la noche. En apenas tres minutos, el canterano firmó un doblete que dio la vuelta al marcador y encendía los ánimos en las gradas. Su actuación fue un despliegue de velocidad, técnica y determinación que marcó la diferencia en un partido que exigía algo especial.
El tercer gol llegó antes del descanso, fruto de la persistencia y el olfato de Villares tras un rechace del meta Gonzalo Crettaz. Con el 3-1 en el marcador, el Dépor se marchó al vestuario con la tranquilidad de haber remontado y el entusiasmo de saberse superior en el juego.
Un pequeño festival blanquiazul
El segundo tiempo fue un pequeño festival blanquiazul. Apenas iniciada la reanudación, Mella volvía a dejar su sello con una asistencia precisa para que Barbero marcara el cuarto gol. Poco después, Yeremay provocaba un penalti que él mismo transformó con frialdad, sellando una manita que dejó sin capacidad de respuesta al Castellón.
El Deportivo, que hasta ese momento no había logrado marcar más de dos goles en un mismo partido como local, ofreció una exhibición de fútbol ofensivo que hizo vibrar a los 17.000 aficionados presentes en Riazor. Las decisiones tácticas de Gilsanz, que tiene un once pero no banquillo, fueron clave: Escudero se convirtió en un hombre indetectable en el centro del campo, mientras que los extremos Mella y Yeremay destrozaban a la arriesgada defensa rival con su velocidad y habilidad.
Por parte del Castellón, aunque su propuesta valiente y atrevida generó ocasiones, también los dejó expuestos a los contragolpes letales del Dépor. Los errores defensivos y la incapacidad de detener a un inspirado Mella terminaron condenando al equipo dirigido por Dick Schreuder, un entrenador audaz que alegra el mundo del fútbol.
Con apenas 19 años, David Mella se erigió como el líder del equipo. Dos goles, una asistencia y un sinfín de jugadas decisivas lo consagraron como el mejor jugador del partido. Su actuación, combinada con el talento de Yeremay, demostró que el futuro del Dépor está en buenas manos, pero también que necesitan a su lado un mediocentro creativo, que ordene el juego y un delantero centro a la altura de esta categoría. Los cambios, una vez más, pusieron de relieve que no hay banquillo. Alguien debería decirle a Alex Petxarroman que piense mejor lo que hace y, de paso, recomentarle a Cristian Herrera que trabaje un poco más y afine.
La goleada no solo fue una alegría para la afición, sino también un alivio para un equipo que llevaba semanas necesitando un resultado como este. Con esta victoria, el Deportivo da un pequeño salto en la clasificación, asegura terminar el año fuera de la zona de descenso y recupera parte de la magia que había perdido en su regreso a Segunda División. El domingo recibe en el Abanca Riazor la visita del Mirandés, un equipo menos osado que el Castellón. @mundiario



