Un Madrid menos rimbombante, pero efectivo
La versión 2017-2018 del equipo de Pablo Laso es la menos llamativa en los últimos años. Con “menos” poderío en el papel; esta plantilla es más obrera que otra cosas, pero trabaja con un solo fin: las victorias.
Invictos en Liga Endesa, segundo lugar por detrás del Barcelona (solo por gol avarage) y con un arranque pletórico ante el Anadolu Efes Istanbul. Los blancos se armaron con ese fin; una plantilla más obrera, pero efectiva que cumpla con los objetivos que aspira un equipo del calibre del Real Madrid.
El equipo ha mostrado cohesión y las nuevas figuras, Fabien Causer, Ogjen Kuzmic, Chasson Randle, Dino Radoncic, Santi Yusta entre otros le dan un matiz distinto a un equipo que le urgía oxigenarse, para aguantar una temporada larga y extenuante como la europea.
Sin duda es prematuro predecir, pues nada está escrito. Pero se confeccionó un equipo competitivo sin ser rimbombante, que siempre cumpla con la premisa del Madrid: la de ganar títulos.
La temporada pasada el trajín de una temporada exhaustiva la pasa factura y en la final de Liga ACB y en el Final Four del torneo continental, el club de Laso no tuvo el fuelle para terminar con la meta y se conformó con trabajar en el verano para estructurar una plantilla con savia nueva, a la espera del regreso de Sergio Llull, tras una lamentable lesión de rodilla.
Pablo Laso ha demostrado que es un gerente de postín y que maneja casi a la perfección a su plantilla, aprovechando las fortalezas de sus jugadores y minimizando sus debilidades con el aporte de la segunda unidad para cada instante que el compromiso lo requiera.
Por ahora este Madrid es perfecto. Solo queda esperar hasta cuándo durará tal felicidad y en que terminará una temporada, que por ahora pinta para ser más que productiva a la hora de concatenar copas.