Mbappé y Vinicius para enfrentar al Celta en el Bernabéu ante medirse al City

El Madrid debe ganar si no quiere perder de vista al Barça que viene de golear al Betis en La Cartuja.
Kylian Mbappé. / www.realmadrid.com
Kylian Mbappé. / www.realmadrid.com

De Bilbao a Chamartín sin pausa emocional. El Real Madrid llega a este duelo ante el Celta con la sensación de haber sobrevivido a una trinchera táctica y con la obligación de convertir el Bernabéu en la continuación natural de aquella exhibición. Xabi Alonso, consciente del desgaste que supone San Mamés y del vértigo que se avecina ante el Manchester City, prepara una rotación quirúrgica pero sin renunciar al alma competitiva del equipo blanco.

El plan pasa inevitablemente por la dupla Vinicius-Mbappé, que vive su momento de mayor entendimiento. El brasileño ha rebajado tensiones y vuelve a sonreír en cada arrancada mientras el francés continúa quemando registros como si la temporada fuese un desafío personal. Son los puñales, los que alteran ritmos y los que obligan al rival a replegar con miedo. Así entiende Xabi que debe sostener la presión emocional de LaLiga antes de pensar en Haaland.

En la defensa asoma la gran rotación. Rüdiger será mimado tras dos titularidades seguidas y aparecerá Asencio como pareja de Militao, mientras Valverde asumirá de nuevo el lateral derecho por pura necesidad estructural. En la izquierda, Carreras seguirá dando equilibrio y proyección. Nada es casual: se acerca el City y hay piezas que deben llegar vivas al pulso continental. Xabi quiere medir cada latido.

La medular apunta a superpoblación creativa. El regreso de Güler se suma al intento permanente de que Bellingham y el turco convivan sin solaparse, intercambiando roles como mediapuntas camuflados. Ambos partirán desde banda pero sólo como un gesto defensivo inicial. En ataque, libertad y diagonales. Y entre medias, Tchouameni como vértebra y un Ceballos que cuenta con una “bola extra” para demostrar que puede sostener un ritmo superior.

No se trata sólo de vencer al Celta, sino de encender el Bernabéu antes del choque continental. Xabi sabe que cada partido en casa es ahora una declaración política del proyecto. La Liga no se gana en diciembre, pero se pierde si no hay continuidad. Y esta jornada es un examen silencioso: mantener la llama tras la batalla de San Mamés y no dejar que el pensamiento viaje demasiado pronto hacia el duelo con el City@mundiario

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