Los golazos siguen salvando al Madrid en su obsesión por cazar al Barça. ¿Será suficiente?
El Real Madrid sigue vivo en LaLiga por dos golazos. Primero fue Fede Valverde en el Bernabéu ante el Athletic y este miércoles fue el turno de Arda Güler para el 0-1 frente al Getafe en el Coliseum.
Ante la falta de pólvora de los delanteros, buenos son los obuses de los centrocampistas, y eso lo sabe perfectamente Carlo Ancelotti, un experto en esas lides —¿cómo olvidar el derechazo en la Copa de Europa que le clavó a Paco Buyo en el minuto 17 en San Siro en 1989?—, que sirven para mantener vivo el sueño de cazar al FC Barcelona cuando faltan cinco jornadas para el final del campeonato.
El propio Ancelotti justificó la sequía de sus atacantes en la rueda de prensa, asegurando que ahora mismo la prioridad del equipo es defender mejor para evitar que Thibaut Courtois tenga que sacar de la chistera muchas atajadas milagrosas.
Sin embargo, en el feudo azulón, durante el segundo tiempo, el belga hizo varias paradas de mérito que valen tanto como la diana de Güler y que, de paso, no deben dejar ningún tipo de dudas: él y no Andriy Lunin debe ser el titular en la final de la Copa del Rey en La Cartuja este sábado.
Una victoria cara
Al margen del buen resultado, el Real Madrid se marcha de Getafe con dos malas noticias. David Alaba duró apenas 30 minutos sobre el terreno de juego y, con toda seguridad, se pierde el duelo de Copa ante el Barça.
La otra lesión llegó en el minuto 85. En un lance con Luis Milla, Eduardo Camavinga se rompió el abductor. Sus gestos hacían presagiar lo peor y, en efecto, eso fue lo que ocurrió.
Sin duda, hablamos de dos bajas sensibles, en especial la del francés, ya que Ancelotti pensaba darle la titularidad, una responsabilidad que, con toda seguridad, recaerá en la figura de Fran García. @mundiario


