Lucas Vázquez y otras polémicas decisiones que han dejado retratado a Ancelotti
El Real Madrid 2024-25 quedará marcado como la temporada en la que se desaprovechó a un goleador imparable. Con 39 tantos, Kylian Mbappé ha sido el sostén del equipo en múltiples partidos, pero ni siquiera su brillante rendimiento ha logrado maquillar la sensación de fracaso colectivo. Carlo Ancelotti, siempre reconocido por su manejo de vestuarios, ha quedado expuesto en lo táctico y en la toma de decisiones.
El Clásico fue el reflejo perfecto de la irregularidad del equipo: caos, desconexión y un banquillo sin soluciones. Que Mbappé firmara un hat-trick mientras el resto del equipo naufragaba simboliza una temporada carente de equilibrio. Ancelotti ha evitado definirse, protegiendo a Vinicius mientras relegaba al francés, incluso en situaciones inexplicables como la designación del lanzador de penaltis.
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— DEPORTES MUNDIARIO (@DeporMundiario) May 11, 2025
Es evidente que Florentino Pérez dejó al técnico en una posición vulnerable con una planificación deficiente: sin un delantero centro de referencia, sin laterales confiables, con un único zaguero de élite adicional y una plantilla desequilibrada. No obstante, el italiano tampoco ha sabido reaccionar ni encontrar soluciones para compensar las carencias estructurales del equipo.
El caso de Lucas Vázquez es uno de los ejemplos más claros de la falta de respuestas del técnico. El gallego, querido en el vestuario, ha protagonizado una campaña deslucida, cuya culminación fue otra actuación para el olvido ante el Barça, quedando señalado en dos de los goles azulgranas en el primer tiempo. Para colmo, en Montjuic, Ancelotti dejó a Rodrygo en el banquillo cuando el equipo necesitaba ir a por el empate, apostando, inexplicablemente, por un canterano como Víctor Muñoz, quien aún no había debutado. Pocas explicaciones, mucho desconcierto.
¿Una despedida amarga?
Ancelotti, que se ha ganado el respeto del madridismo por títulos de todos los tamaños y colores, atraviesa uno de sus peores momentos al frente del banquillo. Su inercia conservadora y falta de autocrítica han lastrado a un grupo con calidad pero sin brújula. Mbappé ha tirado del carro sin que el entrenador lo convirtiera en el verdadero líder del proyecto.
Un amplio sector del madridismo está harto, especialmente aquel que se manifiesta en redes sociales, al ver cómo se desperdician oportunidades y talento. El club requiere una reflexión profunda que vaya más allá de simples fichajes o cambios en la directiva.
Ancelotti, con todo su bagaje, debe asumir su parte de la responsabilidad. De lo contrario, su gran legado podría quedar manchado tras el fin de sus años al frente del primer equipo del Real Madrid. @mundiario


