El Sevilla arde, pero aún queda una última carta

Entre luchas de poder y pánico al descenso, la entidad necesita aire fresco y liderazgo. Sorpresivamente, Monchi aparece como posible esperanza para un cambio.
Jules Koundé y Monchi celebrando uno de los triunfos del Sevilla. / @leonsfdo
Jules Koundé y Monchi celebrando uno de los triunfos del Sevilla. / @leonsfdo

El Sevilla ha dejado de ser ese club modelo en gestión y resultados para convertirse en un polvorín institucional y deportivo. Lo que antes era orgullo, hoy es bochorno. La invasión de la ciudad deportiva por ultras tras la derrota ante el Celta es solo la penúltima muestra de una fractura que ya no distingue entre directiva, plantilla y afición. El sevillismo arde, y no hay bomberos a la vista.

El nombre que resuena como salvación es el de siempre: Monchi. De acuerdo al diario As, la posible vuelta del mito, hoy en el Aston Villa, no es solo nostalgia, sino estrategia. Nadie como él para reconstruir desde las ruinas, unir a la grada y marcar el camino. Lappi y Quintero lo saben. Y también saben que su regreso solo será posible si se impone una tercera vía accionarial lejos de los Del Nido y sus guerras interminables.

El actual presidente, José María del Nido Carrasco, y su padre, el expresidente Del Nido Benavente, representan polos opuestos pero igual de desgastados. Ni uno inspira confianza ni el otro tiene ya el poder que tuvo. Y mientras tanto, la afición convierte el Sánchez-Pizjuán en un hervidero de rabia, impotencia y silbidos. Joaquín Caparrós ha puesto un parche emocional, pero el desgarro sigue abierto.

El miedo al descenso no es paranoia, es posibilidad. La plantilla parece desconectada, sin alma, arrastrando el escudo por campos de Primera. Mientras los despachos se enredan en batallas judiciales y alianzas volátiles, el equipo pierde el alma competitiva que siempre le definió. La solución, como tantas veces, está en volver a lo esencial: a los valores, al sentido de pertenencia. A Monchi.

Si el sevillismo quiere despertar de esta pesadilla, necesita un liderazgo claro, una voz que una, y una figura que recuerde qué significa el Sevilla FC. Ya no es cuestión de romanticismo, sino de supervivencia. Y solo alguien como Monchi puede encender otra vez la llama. Porque, ahora mismo, Nervión no se cae… se derrumba. @mundiario

Comentarios