Ofrecen 100 millones por Raphinha, pero Laporta podría venderlo con un lacito por mucho menos

La millonaria oferta saudí por el brasileño tienta a un Barça con urgencias financieras.
Joan Laporta, presidente del FC Barcelona. /  Grok
Joan Laporta, presidente del FC Barcelona. / Grok

La propuesta saudí por Raphinha, que ha desvelado Sport,  ha sacudido los despachos del Barça. 100 millones por un jugador que, aunque ahora intocable, cumple 29 años este curso y ha firmado su primera gran campaña en tres años. Con un club en constante apuro financiero, una venta así no es impensable. Joan Laporta lo sabe y seguramente lo valorará fríamente.

En estos momentos, con el equipo luchando por tres títulos, es lógico que abiertamente digan que quieren retenerle. Pero, con toda probabilidad, en los pasillos del Camp Nou se habla de cifras, no de sentimientos. Si alguien llega con semejante montaña de dinero, incluso por menos de la mitad, no habrá romanticismo que lo frene. Ni la conexión con la grada ni los elogios de Rivaldo y Ronaldinho juntos. Porque el Barça, guste o no, necesita ingresar más de lo que necesita mantener.

Raphinha, por su parte, transmite compromiso y deseo de seguir. Pero no es ajeno al negocio. Sabe que su salario es bajo para lo que rinde y espera una renovación justa. Si el club no responde, que ahora mismo no puede por el detalle del Fair Play, esa puerta dorada que abre Arabia podría volverse tentadora incluso para él. El fútbol, a estas alturas, también se juega en los balances.

Laporta no ha mostrado escrúpulos en otras operaciones similares. Si fue capaz, sin despeinarse, de dejar marchar a Messi sin mirar atrás, no sin antes montar un espectáculo abrazando un maniquí, tampoco le temblará el pulso ahora. Raphinha vale, sí, pero ningún jugador vale más que cuadrar las cuentas. Y si los saudíes mantienen la oferta, puede acabar siendo una oportunidad de oro.

El gran reto del Barça es decidir si sacrifica rendimiento inmediato por oxígeno económico. Raphinha es un activo deportivo y financiero, pero el equilibrio de las arcas se impone. Aunque brille sobre el césped y sea un potencial ganador del Balón de Oro, su futuro dependerá de lo que ocurra en la sala de juntas. Y ahí, la pasión suele perder el pulso frente al dinero. @mundiario

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