Laporta y el precio de salvar al Barça: ¿dinero sangriento o pragmatismo extremo?

Una alianza de 44M€ une al Barça con un país afectado por conflictos, saqueo de recursos y denuncias de corrupción.
Joan Laporta, presidente del FC Barcelona. /   Instagram: jlaportaoficial
Joan Laporta, presidente del FC Barcelona. / Instagram: jlaportaoficial

Joan Laporta nunca ha sido un presidente convencional. Su estilo es el de quien prefiere pedir perdón antes que permiso, y su obsesión por devolver al FC Barcelona al olimpo futbolístico lo ha llevado a tomar decisiones que rozan el límite de lo ético, lo político y lo simbólico. La última: un acuerdo de patrocinio con el Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) por 44 millones de euros.

El Barça lucirá durante cuatro temporadas el lema “RD Congo - Coeur de Afrique” en sus camisetas de entrenamiento. Además, se instalará una “Casa de la RDC” en el futuro Espai Barça, con exposiciones culturales y deportivas. Todo esto bajo el paraguas de promover el deporte y la paz. Pero, ¿cuál es el verdadero coste de esta alianza?

La RDC es un país con una historia marcada por conflictos armados, explotación de recursos naturales y acusaciones de corrupción institucional. ¿Puede un club que se define como “más que un club” vincular su imagen a un régimen cuestionado sin que eso afecte su reputación?

Desde que asumió la presidencia en 2021, Laporta ha convertido la ingeniería financiera en su principal herramienta de gobierno. Activó las famosas “palancas” vendiendo activos del club, firmó acuerdos con Spotify y ahora se lanza a buscar dinero en África. Su objetivo: cumplir con la regla 1:1 de LaLiga y poder inscribir fichajes sin restricciones.

Y lo ha logrado. El club pasó de una deuda de 1.350 millones de euros a cerrar el último ejercicio con beneficios récord. Pero el precio ha sido alto: pérdida de patrimonio, dependencia de ingresos extraordinarios y una constante tensión entre lo deportivo y lo económico.

Laporta ha demostrado que está dispuesto a hacer lo que sea por mantener al Barça competitivo. Pero en esa cruzada, ¿está sacrificando los valores que supuestamente definen al club? ¿Puede el Barça seguir siendo un referente ético y social mientras firma acuerdos con gobiernos que no garantizan transparencia ni derechos humanos?

La pregunta no es si el dinero del Congo es “sangriento”, sino si el Barça está dispuesto a mirar hacia otro lado mientras lo recibe. Laporta, como siempre, tiene una respuesta preparada: “Todo por el Barça”. Pero quizás ha llegado el momento de preguntarse si ese “todo” incluye también renunciar a lo que hace al Barça verdaderamente especial. @mundiario

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