Mikel Landa y el Giro: otra tragedia para un ciclista al que el destino siempre persigue
La historia de Mikel Landa en el ciclismo está hecha de talento, sacrificio y, tristemente, demasiados golpes. El último capítulo ha llegado en Albania, en una anodina curva a cinco kilómetros de la meta en Tirana. Allí, el vasco se fue al suelo y lo que parecía una caída más se convirtió en una fractura vertebral que le obliga a abandonar el Giro. Otra vez, el infortunio aparece justo cuando más se había preparado.
A sus 35 años, Landa llegaba con ilusión renovada, tras un invierno serio, consciente de que sus oportunidades de firmar una gran actuación en una vuelta de tres semanas se estaban acabando. Lo había dado todo para llegar a punto. Y sin embargo, en la primera etapa, el sueño se esfuma. Esta lesión no es sólo un contratiempo físico: es un mazazo emocional para uno de los corredores más queridos del pelotón.
Hay algo cruel en la manera en que el ciclismo trata a ciertos elegidos. Porque Landa lo es, aunque el destino se empeñe en negárselo. Desde su famoso "Landa solito" en el Giro de 2015, siempre ha estado a medio paso de la gloria. Líderes caídos, equipos que no le apoyan, decisiones tácticas cuestionables… y, sobre todo, caídas. Muchas, demasiadas. Como si su historia estuviera condenada a no poder escribirse con final feliz.
Esta vez, la fractura en la vértebra T11 le obligará a permanecer inmovilizado y a un proceso de recuperación largo. No es sólo el cuerpo lo que se resiente, es la moral. Porque a estas alturas, volver a empezar cuesta el doble. Y porque cada oportunidad perdida pesa como una losa en el calendario de un deportista al borde de la retirada.
Pero si algo ha demostrado Mikel Landa a lo largo de los años es que no se rinde. Por eso el pelotón entero lo respeta. Por eso el aficionado lo admira. Y por eso, aunque esta caída duele más que ninguna, aún queda la esperanza de verle una vez más luchar, subir, atacar. Porque mientras haya carretera por delante, Landa seguirá pedaleando contra el destino. @mundiario


