La insólita Copa Oro, el torneo con más sedes que equipos participantes

El torneo oficial de la CONCACAF es único en su tipo, pues reúne incluso a equipos que no están afiliados a la FIFA.

Panamá y Estados Unidos en un partido de la Copa Oro 2017.
Panamá y Estados Unidos en un partido de la Copa Oro 2017.

En los suburbios del mundo futbolístico, lejos de los reflectores de los grandes equipos y futbolistas, se encuentra la Confederación Norteamericana, Centroamericana y del Caribe de Fútbol (CONCACAF). La confederación es una de las más discretas del globo, superada solamente por la de Oceanía, probablemente, y cada dos años celebra el torneo que reúne a las selecciones de los equipos que la integran, la llamada Copa Oro.

Se trata de un torneo que ilustra el subdesarrollo de la región, en el plano futbolístico, por no pasar a aspectos que no conciernen al deporte. Para proveer una idea, este certamen tiene más sedes (14) que equipos participantes (12). Encima de eso, las 14 sedes son siempre en el mismo país, pues a diferencia de otras confederaciones, la CONCACAF instala siempre su torneo en Estados Unidos, que ha compartido sede tres veces desde que se creara la competencia en 1991: la primera, en  1993, con México; la segunda, también con México en 2003; y la última, en 2015, con Canadá.

En este certamen, que ha sido ganado únicamente por Estados Unidos (en 5 ocasiones), México (4 ocasiones) y Canadá (1 ocasión), participan incluso selecciones que no están afiliadas a la FIFA y anteriormente lo han hecho equipos que no pertenecen a la región, en un hecho para el que cuenta encontrar un adjetivo apropiado. Islas caribeñas que son casi imposibles de detectar en un mapamundi y que no tienen un escaño en la máxima entidad futbolística del planeta envían jugadores cuyo primer deporte muchas veces es el cricket, pero que se dedican a jugar fútbol por puro pasatiempos. Dentro de esos equipos no integrantes de la FIFA están Martinica o Guadalupe. Y algunos de los equipos que han participado como invitados por no ser parte de esta Confederación son Brasil y Japón. El torneo no tiene un sorteo para definir los grupos, pues los grupos los definen unos cuantos dirigentes que se reúnen a solas para arreglar los sectores según crean conveniente.

Pero eso no es todo. Hay jugadores que llegan a Estados Unidos a representar a su país para nunca regresar. Es el caso específico de Cuba, que lleva a su grupo de jugadores amateur a disputar tres partidos –pues casi nunca pasan de la ronda de grupos, compuestos de cuatro selecciones-, pero que a medio torneo el plantel se reduce por las deserciones de los futbolistas.

Para cerrar el círculo de disparates, la liga del país anfitrión no se detiene. La Major League Soccer (MLS), la primera liga estadounidense, que por cierto no tiene segunda división por lo que los equipos no corren el riesgo de descender, mantiene su actividad pese a que muchas veces hay partidos de la Copa Oro en las mismas ciudades en las que juegan sus equipos. ¿Qué hacen los organizadores cuando coinciden sedes entre un torneo y otro? Fácil, reacomodan estadios de fútbol americano para hospedar este torneo.

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