¿Se hunde irremediablemente el proyecto del Liverpool de los 500 millones?
El bache ya no es accidente: es caída libre. El Liverpool de Slot ha encadenado seis derrotas en siete partidos y su último desplome, un 0-3 ante el Crystal Palace en la Carabao Cup, confirma una crisis profunda. El técnico neerlandés decidió reservar a Salah, Isak o Szoboszlai, confiado en una rotación masiva que terminó pagándose con otro golpe moral y deportivo en Anfield.
Los jóvenes arrancaron con ímpetu, empujados por el You’ll Never Walk Alone, pero el globo se desinfló rápido. El Palace maduró el choque con paciencia y pegó dos veces antes del descanso: primero Sarr, ajustando al palo tras un despeje defectuoso de Gomez; luego, otra aparición del francés tras una genialidad combinada de Kamada y Pino. Fin del suspense.
Para colmo, Slot miró al banquillo y solo vio inexperiencia. Sin herramientas para reaccionar, retrasó los cambios hasta que el cronómetro superó la hora de juego, cuando ya no había nada que salvar. La expulsión de Nallo coronó la pesadilla y Yéremy Pino selló el 0-3. Si la intención era priorizar otras competiciones, en Anfield la maniobra se ha entendido como un desprecio a un título que siempre ha dado alegrías.
La realidad es contundente: el Liverpool llega al tramo más exigente en el peor momento posible. En apenas días deberá enfrentarse a Aston Villa, Real Madrid y Manchester City. Un calendario que no perdona y que amenaza con transformar la crisis deportiva en un incendio emocional si Slot no encuentra soluciones urgentes al derrumbe colectivo.
Mientras los Reds naufragan a pesar de haber invertido casi 500 millones en fichajes, concretamente 482,90 millones de euros, el Crystal Palace sonríe. Vigente campeón de FA Cup y Community Shield, vuelve a asaltar una ronda copera y se convierte en un rival temible en cuartos. Y el sorteo no ha tenido piedad: visitará al Arsenal en el Emirates. Una prueba de fuego que completa un cuadro explosivo con City-Brentford, Cardiff-Chelsea y Newcastle-Fulham. @mundiario


