Guruzeta —y no Nico Williams— mantiene viva la llama del Athletic en la Champions
El Athletic Club resucitó en Europa con una victoria que supo a redención. En un San Mamés encendido, el equipo de Ernesto Valverde se impuso 3-1 al Qarabag, remontando un gol en contra a los pocos segundos y firmando su triunfo más abultado en la historia de la Champions. Fue un partido de carácter, sudor y orgullo, en el que Gorka Guruzeta volvió a erigirse como el héroe de las noches europeas.
El duelo comenzó con un mazazo: apenas 48 segundos habían transcurrido cuando Leandro Andrade aprovechó un error defensivo para adelantar al conjunto azerbaiyano. Pero el Athletic no se vino abajo. Al contrario, se levantó con una energía que incendió la grada. El equipo bilbaíno se lanzó al ataque con un fútbol directo, frenético, impulsado por el hambre de reivindicarse. La humedad, el calor y el ritmo infernal pusieron a prueba la resistencia de los jugadores, que respondieron con 21 remates y una avalancha ofensiva.
Guruzeta, el delantero donostiarra que vive un idilio con la Champions, igualó el marcador con un gol de puro instinto. Más tarde, volvió a marcar para completar un doblete que lo coloca junto a Aritz Aduriz en la tabla histórica del club y a solo dos tantos del mítico Artetxe. Su olfato goleador y su temple en los metros finales fueron la llave que abrió el partido. Robert Navarro selló la remontada con el 3-1, desatando la euforia de una afición que soñaba con noches como esta.
El Athletic, fiel a su identidad, demostró que no se rinde ni cuando el destino golpea de entrada. El equipo de Valverde jugó con el alma y la entrega que lo definen, transformando un inicio caótico en una exhibición de coraje. San Mamés volvió a ser ese volcán de esperanza que impulsa al club cuando más lo necesita.
Con este triunfo, los leones se reenganchan a la lucha por el playoff y recuperan el espíritu del glorioso curso pasado. Guruzeta, bautizado ya como Míster Champions, volvió a liderar una gesta que combina fútbol y sentimiento. En Bilbao, la llama europea sigue encendida. @mundiario


