Sin franceses en Roland Garros: un golpe que haría llorar a los Mosqueteros
Lo que ha ocurrido en Roland Garros 2025 no es una simple estadística, es una señal de alarma: Francia se queda sin representantes masculinos en su Grand Slam antes de la segunda semana. Ni una sola raqueta local en pie en el cuadro principal. Ni siquiera Arthur Fils, su gran promesa, pudo completar su misión. Y lo que es peor, no fue derrotado, sino que tuvo que bajarse por lesión, dejando a París huérfana de esperanza y tenis patrio.
Este drama deportivo va más allá de lo anecdótico. La eliminación de todos los franceses en el templo de la tierra batida, un escenario que durante décadas respiró gloria tricolor gracias a leyendas como Jean Borotra, Jacques Brugnon, Henri Cochet y René Lacoste, los inolvidables Mosqueteros, es una herida abierta en el orgullo deportivo nacional. ¿Qué pensaría Lacoste, el hombre que le dio nombre al logo más famoso del tenis, si viera este desierto competitivo?
Arthur Fils era, en teoría, la tabla de salvación. Un talento joven, explosivo, valiente. Derrotó a Jaume Munar en un maratón físico de cinco sets, pero el esfuerzo le pasó factura. Su adiós por lesión no sólo fue triste por lo que pudo ser, sino porque deja a todo un país sin voz en su propio torneo. No había uno solo en tercera ronda. En París. En Roland Garros. Eso no es una crisis: es una debacle generacional.
El legado de los Mosqueteros no merece esta sequía. En los años 20 y 30, llevaron a Francia a la cima del mundo tenístico. Ahora, ni con 15 días de apoyo local, ni con el rugido de la afición parisina, los franceses logran competir al más alto nivel. La organización, la infraestructura, los centros de formación... todo parece estar, menos el resultado. ¿Dónde están los herederos reales? ¿Quién toma la raqueta de Gasquet, Monfils o Tsonga?
Roland Garros sin franceses es como Wimbledon sin ingleses en el cuadro. Un sinsentido deportivo y emocional. El público tendrá que conformarse con aplaudir a forasteros. Pero el verdadero duelo es interno. Francia, cuna de uno de los torneos más emblemáticos del deporte, debe repensarse. Porque sin presente, ni futuro en casa, ni el polvo de ladrillo puede esconder la decepción. @mundiario


