Fracaso del Atlético: eliminado del Mundial tras una actuación sin alma ni puntería
Se acabó. El Atlético de Madrid ha quedado eliminado del Mundial de Clubes como entró: desorientado, sin ritmo y sin respuestas. Ni el empuje final ni los gritos de Simeone desde la banda evitaron un adiós anunciado desde que el PSG lo desnudó en la primera jornada. Botafogo solo tuvo que esperar.
La falta de ideas del Atleti fue alarmante. No hubo plan, no hubo nervio y, por momentos, ni siquiera hubo actitud. El equipo se pareció demasiado al que se despidió de Europa tras el penalti de Julián. Con esa inercia gris, sin capacidad de reacción, cualquier rival competitivo le iba a hacer daño. Botafogo, que lo fue, lo hizo.
El arbitraje, nefasto, completa el cóctel. Hasta tres penaltis reclamados por Julián y ni una revisión favorable. A Barrios lo cosieron a faltas. Y lo del VAR, una broma de mal gusto. Pero el Atleti no cayó solo por el árbitro: cayó porque no supo competir cuando más lo necesitaba. Ni carácter, ni colmillo.
El único que pareció rebelarse fue Oblak, otra vez salvador. El resto, desaparecidos. Griezmann se reencontró con el gol tras 18 partidos, pero ya era tarde. Sorloth errático, De Paul fallón, y una media incapaz de enlazar tres pases con sentido. Si esto era el Mundial, el Atleti nunca llegó a jugarlo.
Fracasar con seis puntos duele más que no sumar. Porque estuvo ahí, al alcance, pero faltó todo lo demás. El Atlético se despide por la tele, como espectador de una fiesta que nunca supo cómo bailar. Y ese es el verdadero drama: no haber estado a la altura de su camiseta. @mundiario


