Fernando Soriano domina el arte de fichar jugadores que no juegan, pero quiere seguir
A veces, el fútbol no deja de recordarnos que hay profesiones en las que la autoevaluación es un deporte de riesgo. Basta leer la reciente y magnífica entrevista que Fernando Soriano concedió al diario As –con el periodista Luis de la Cruz, sagaz y sutil– para constatar que, en ciertos despachos, la percepción de la realidad es un fenómeno creativo.
Soriano, director deportivo del Deportivo de La Coruña, lleva ya un año y medio firmando jugadores. Una docena de fichajes. Sin embargo, a la hora de analizar quiénes son verdaderamente titulares, el balance se vuelve más modesto: Helton, un lateral izquierdo (según el día, Obrador o Escudero) y Zakaria desde febrero. Tres de doce. Mientras, el Deportivo, en su regreso a Segunda División, se apoya fundamentalmente en aquellos que ya vestían la camiseta en Primera RFEF. Curiosa estrategia: reforzarse para no cambiar nada.
Preguntado por el asunto, Soriano no se arruga. "Esto es una plantilla", dice, como si la plantilla fuera un concepto etéreo, inmune a las reglas del rendimiento. Reconoce, eso sí, que "si se utiliza como crítica, se puede hacer". Magnánimo en la derrota, podríamos decir. Y luego, en un ejercicio de prestidigitación dialéctica, señala lo importante: el buen ambiente, las sonrisas, la predisposición. Fichajes que no juegan, pero que saludan con cortesía. Para algunos, suficiente.
En otros pasajes de la entrevista, Soriano defiende su continuidad en el cargo con una mezcla de convicción y resignación: tiene contrato, trabaja mucho, se siente respetado… pero, eso sí, siempre tiene la "maleta abierta", como corresponde a quien sabe que su obra no necesita muchos intérpretes. Y al preguntarle por su nota de autoevaluación, rehúye la cuestión con habilidad: que juzguen otros. Difícilmente se podría esperar de él otra cosa, habida cuenta del balance.
"Todo se puede hacer mejor". Sin duda
Resulta llamativo, además, cómo relativiza la reacción de la afición, esa misma que cada quince días acude a Riazor con la pasión intacta. Dice no salir mucho, no tener redes sociales y no saber lo que se comenta. Como quien prefiere no mirar la nota del examen que acaba de entregar.
Sobre casos como la salida de Lucas Pérez, Soriano admite errores, pero en abstracto. "Todo se puede hacer mejor", filosofa. Cierto. Como también se podría fichar mejor, identificar mejor, acertar mejor. Sobre todo cuando se dispone de los medios, del tiempo y del margen de maniobra que no todos los clubes pueden permitirse.
Mientras tanto, el Deportivo sigue adelante, no por las luminarias del despacho, sino por el coraje de los que sí se ponen las botas cada fin de semana. Soriano, por su parte, continúa en su puesto, cobrando puntualmente. En otros sectores menos indulgentes, su rendimiento ya habría tenido consecuencias. Aquí, de momento, le basta con mantener el buen ambiente.
Al final, si algo demuestra esta historia es que no todos los fracasos son iguales. Hay quien cae de pie. O, en este caso, sentado en su despacho de Abegondo, donde el fútbol parece ser menos un juego de resultados y más un concurso de buenas intenciones. De eso también sabe algo Massimo Benassi, de momento director general del club. @mundiario



