Los pecados de Xabi en Montilivi le costaron más que dos puntos y el liderato al Madrid

Tres empates seguidos en LaLiga dejan dudas y obligan al técnico a una reacción inmediata.
Xabi Alonso. /  @realmadrid
Xabi Alonso. / @realmadrid

El Real Madrid perdió en Montilivi algo más que dos puntos: perdió autoridad. La tibieza táctica marcó un partido donde el equipo pareció caminar sin brújula, incapaz de imponer su jerarquía ante un Girona que resistió con orden. Tras el desgaste de Atenas, los blancos volvieron a mostrar una fragilidad preocupante. Cada transición defensiva confirmó la falta de convicción de un grupo que, lejos de dominar, se dejó llevar por la inercia.

La defensa tampoco ayudó. Rüdiger regresó tras casi cien días y cumplió, pero su presencia fue más producto de la necesidad que de una planificación real. Militao sostuvo al equipo con un rendimiento sobresaliente, mientras el resto de la línea mostró dudas constantes. La improvisación volvió a asomar y el Madrid quedó expuesto en acciones que un aspirante al título no puede permitirse. La serenidad defensiva brilló por su ausencia.

En el medio, el apagón fue total. Tchouameni y Güler se diluyeron sin influencia y Valverde quedó atrapado en permutas que lo alejaron de su mejor versión. El Madrid no encontró equilibrio ni ritmo, y cada ataque dependió de chispazos aislados más que de una idea colectiva. Faltó pausa, faltó lectura y faltó estructura. El centro del campo fue una tierra de nadie en la que Girona se sintió demasiado cómodo.

Arriba, la dependencia fue alarmante. Vinicius sostuvo el ataque blanco, provocó el penalti que Mbappé transformó y agitó el duelo en cada desborde, pero estuvo solo. La falta de variantes ofensivas convirtió al Madrid en un equipo previsible, incapaz de sorprender a un rival que se defendió con disciplina. Todo quedó reducido a un destello, a un instante, sin continuidad ni amenaza real. Demasiado poco para un equipo de esta dimensión.

El empate deja una factura alta: tres igualadas consecutivas han borrado el liderato y han encendido las dudas. El Madrid sale de Montilivi como quien carga culpas que no confiesa, consciente de que el proyecto necesita ajustes urgentes. Xabi Alonso deberá corregir estos pecados si quiere recuperar un rumbo que hoy parece extraviado. La Liga no perdona, y el Madrid ha perdido la fe que lo sostenía en lo más alto. @mundiario

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