Dopaje en los Paralímpicos: el caso Ouhdadi mancha una historia de superación

Tres años de sanción y dos medallas anuladas para el fondista paralímpico español.
Yassine Ouhdadi. /  Instagram: ufeccat
Yassine Ouhdadi. / Instagram: ufeccat

El positivo de Yassine Ouhdadi no es solo un revés personal, es un mazazo para el deporte paralímpico español. Perder dos oros por dopaje desata una tormenta ética en un ámbito donde la superación física y moral es seña de identidad.

El uso de clostebol, una sustancia conocida, no admite excusas en una era de máxima vigilancia. Aunque el atleta no logró demostrar contaminación accidental, su caso recuerda que la responsabilidad individual es ineludible, más aún en el deporte de alto rendimiento.

Ouhdadi no era un recién llegado: su trayectoria en Mundiales y Europeos le otorgaba credibilidad, y eso agrava el impacto. Las medallas caídas no son solo suyas; manchan también a una delegación que le acompañó en lo más alto del podio.

Es especialmente doloroso en un deportista que simbolizaba lucha y visibilidad para personas con discapacidad. Su historia inspiraba, pero ahora se reescribe con un asterisco que nadie deseaba. La decepción es general, desde las gradas hasta los vestuarios.

Este episodio obliga a revisar protocolos, sí, pero también discursos. La exigencia de limpieza no distingue entre olímpicos y paralímpicos. El ejemplo, bueno o malo, siempre trasciende. Y en este caso, tristemente, lo ha hecho por los motivos equivocados. @mundiario

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