La doble vara contra Vinicius: ¿el jugador más injustamente criticado del fútbol?
El Real Madrid salió vivo de milagro de su enfrentamiento ante la Real Sociedad en San Sebastián. Dos penaltis y la falta de contundencia de los atacantes txuri-urdin dejaron al conjunto de Imanol Alguacil sin tres puntos, y a los de Carlo Ancelotti con un sorprendente botín. No queda duda de que los merengues, vestidos el sábado de naranja, están todavía a años luz de la velocidad de crucero que alcanzaron durante la temporada anterior.
Lo que sí sigue igual es el tema Vinicius. El brasileño no mostró su mejor rendimiento en el duelo, pero su presencia fue clave en el triunfo de los suyos. Anotó el gol del penalti provocado por Arda Güler y, además, fue él quien recibió la infracción de Aramburu para que Martínez Munuera, con la intervención del VAR, pitara el penalti que a la postre transformó Kylian Mbappé.
Tampoco cambia la dinámica que protagoniza Vinicius jornada tras jornada cuando el Madrid juega fuera del Santiago Bernabéu. Con toda seguridad, desde las gradas buscan desquiciarlo, y en el Reale Arena no fue la excepción; precisamente fruto de ello, tras anotar su tanto de penalti, no dudó en mandar a callar a la grada, lo que provocó que todo el mundo se llevara las manos a la cabeza.
"¡Por Dios, cómo es posible que haga eso!", "es un provocador" o, como dijo Pedja Mijatovic, "se tira piedras sobre su propio tejado", fueron algunas de las expresiones más comunes tras la acción del brasileño. Todo ocurre como si este tipo de gestos fueran ajenos al fútbol, a pesar de que el pique entre los jugadores y el público es parte del juego. Incluso grandes estrellas han tenido enfrentamientos similares con su propia afición, como le ocurrió a Cristiano Ronaldo en el Bernabéu, en los cuartos de final de la Champions League, el 18 de abril de 2017, después de anotar un gol de cabeza contra el Bayern Múnich.
Es innegable que algunas actitudes de Vinicius pueden desquiciar, incluso a una parte de la afición madridista. Sin embargo, es importante recordar que él no tiene la obligación o el deber de mantenerse en silencio o de no reaccionar cuando recibe provocaciones verbales. Como bien señaló Dani Carvajal en la rueda de prensa previa al partido de Champions contra el Stuttgart: "Nosotros, desde dentro, oímos insultos hacia Vini, y al final, cuando a uno lo pinchan, uno sangra. Es normal que, ante esas situaciones, a veces responda con ciertos gestos, porque no se le deja tranquilo".
Con toda seguridad, no será la última vez que veamos situaciones similares, porque históricamente se han repetido una y otra vez en el fútbol. La cuestión aquí no es el gesto en sí, sino el diferente rasero con el que se mide a Vinicius. Mientras que otros jugadores, como Neymar o Piqué, han sido alabados por acciones similares, calificadas incluso de "antológicas" o "geniales", cuando lo hace el brasileño es inmediatamente etiquetado como un provocador o un "ser despreciable".
Esta disparidad en el juicio, alimentada por las redes sociales y ciertos sectores de la opinión pública, no es más que un reflejo de la doble vara de medir que persigue a Vinicius. Y mientras esa situación persista, él seguirá siendo el objetivo número uno de las críticas desproporcionadas, por mucho que sus acciones no sean diferentes a las de otros grandes del fútbol. @mundiario


