Sin disimulo. Primero Undiano Mallenco, luego Mateu Lahoz. Siempre Florentino

Mateu vistiendo la remera madridista
Mateu vistiendo la remera madridista

Tras la asignación de Undiano Mallenco para el primer partido de liga, Mateu fue el encargado de intentar acabar con la imbatibilidad del Barcelona en la segunda.

Sin disimulo. Primero Undiano Mallenco, luego Mateu Lahoz. Siempre Florentino

Tras la infructuosa asignación de Undiano Mallenco para limpiar el primer partido de la temporada al FC Barcelona, se esperaba un poco de contención por parte del Visirato y sus secuaces en la nominación del referí encargado de dirigir el Athletic - Barça de la segunda jornada. Nada más lejos de la realidad.

Siguiendo el ejemplo de la UEFA en sus sorteos, donde Roberto Carlos metía y sacaba bolas del cuenco a su antojo, e Ian Rush escondía las papeletas de las cámaras ante millones de espectadores, la Liga ACS, sin disimulo alguno, asignó al árbitro favorito del madridismo - Mateu Lahoz - para tratar sacar algún rédito de San Mamés.

Solo unas horas después del atraco del Real Madrid al Celta de Vigo, la ocasión se presentaba perfecta para finalizar un fin de semana antológico en lo que al atraco se refiere, y quién mejor que el árbitro valenciano, con una contrastada experiencia en birlarle al Barça no solo puntos, sino también títulos, para mostrar al mundo que lo del robo a escondidas es ya parte del pasado.

No tardo el colegiado en anular un gol completamente legal del Barcelona. Y digo legal porque Ardá estaba solo unos pocos centímetros en fuera de juego, y si ayer fue válido el tanto de Morata cuando se encontraba dos metros y medio adelantado, pues no se entiende como es posible que se haya anulado este.



Ya tras el gol de Rakitic, inanulable hasta por el mercenario madridista asilbatado, Williams cometió un penalty de libro sobre Denis Suárez que el colegiado blanco sancionó sin reparo con falta a favor del Athletic, para poco después, amonestar a Busquets y a Suárez por una falta inexistente a Beñat que debió ver con el ojo del culo, ya que estaba de espaldas.

En fin, que se llegó al primer tiempo con las piernas de los jugadores culés tan moradas como sus podemitas camisetas, pero con más tarjetas en su haber que los que se las golpeaban. Palmario.

Mateu se cortó un poco en el segundo tiempo y procedió a tapar las estadísticas de las amonestaciones, pintando de amarillo a varios jugadores del Athletic que sacaron el hacha sin disimulo ante la impotencia de perseguir el balón jugada tras jugada.

Sin embargo, el colegiado no pudo aguantar la tentación de no pitar, en el minuto 81, un penalty a Luis Suárez como una catedral, antes de abandonar el estadio frustrado y cabizbajo por el resultado pero satisfecho por haber dado todo lo que tenía dentro por su camiseta. La del Real Madrid.

Ya solo nos queda saber si repetirá en la tercera jornada o le darán directamente un pito a Florentino para que se encargue de en primera persona de desflorar el casillero de derrotas culé.@SirDanielC

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