En un duelo de urgencias, el Unicaja hace valer su poder en casa y derrota al Leyma
El Leyma ve cada vez más comprometida su continuidad en la élite del baloncesto español tras sumar una nueva derrota, esta vez ante el Unicaja en Málaga con un marcador de 114-105. A pesar de un inicio titubeante, el equipo gallego mostró carácter y, en ciertos momentos, estuvo cerca de sorprender a los locales, dejando destellos de lo que pudo ser un desenlace diferente.
La ausencia de Thomas Heurtel fue una carga difícil de sobrellevar. Sin el liderazgo del base francés en la dirección del juego, el Leyma perdió claridad ofensiva y precisión en los momentos decisivos. Ni los 22 puntos y 9 rebotes de Trey Thompkins, ni las 12 unidades y 10 asistencias de Brandon Taylor bastaron para llenar el vacío dejado por su compañero en los instantes clave.
El partido fue un constante toma y daca, con un inicio vibrante y un intercambio de triples que encendió al público y mantuvo al Leyma en la pelea hasta el último cuarto. El segundo acto mostró la mejor versión del equipo gallego: intensidad, buena circulación y momentos de dominio en el marcador. Sin embargo, encajar más de cien puntos por décima vez en la temporada evidencia una fragilidad defensiva que sigue siendo su talón de Aquiles.
El Carpena, fortín casi inexpugnable donde solo Real Madrid y Gran Canaria han vencido este curso, no intimidó a un Leyma que llegó a soñar con la gesta. La inspiración de Thompkins, la entrega de Lundqvist y los arrestos de Barrueta mantuvieron viva la llama hasta el 106-100, pero la eliminación de Taylor y el acierto del Unicaja desde la línea de personal terminaron inclinando la balanza. Alberto Díaz, con 13 asistencias, fue el cerebro del equipo local, que supo aprovechar sus momentos clave.
Con solo ocho jornadas por delante y una desventaja de cuatro victorias respecto a la salvación, el panorama para el Leyma es sombrío. La reacción debe ser inmediata, pero, sobre todo, defensiva. Su ataque ilusiona, pero en esta ACB hace falta más que talento para sobrevivir. Hace falta solidez, consistencia… y quizás, un milagro. @mundiario


