El Deportivo sigue en crisis, también en Segunda B

Estadio Abanca Riazor. / Mundiario
Estadio Abanca Riazor. / Mundiario
Preocupación en la afición deportivista, que aguarda el regreso a la Segunda División pero que ve cómo su equipo no responde a las expectativas, a pesar de su presupuesto y de contar con jugadores de superior categoría.
El Deportivo sigue en crisis, también en Segunda B

La derrota del Deportivo de La Coruña en Zamora (1-0), tras otra no menos dolorosa ante el filial de su eterno rival, el Celta de Vigo, en Riazor, ha acentuado la sensación de crisis, también en Segunda B. En este contexto, es creciente la preocupación en la afición deportivista, que aguarda el regreso a la Segunda División pero que ve cómo su equipo no responde a las expectativas, a pesar de su presupuesto y de contar –sobre el papel– con jugadores de superior categoría.

Propiedad de Abanca, el Deportivo de La Coruña podría presentar un once de internacionales en diversas selecciones, entre ellos un mediocentro de la calidad del tico Celso Borges o la estrella uruguaya Diego Rolan, pero la realidad es que el equipo no funciona. Sus supuestos jugadores de primera no demuestran serlo –ni siquiera de segunda– y los canteranos que les acompañan vienen del filial de Tercera División y, aunque hay excepciones, tampoco dan la talla en la Segunda B.

Fernando Vázquez, un entrenador también de primera, no está cómodo y su equipo no juega a nada. El Deportivo exige un cambio de actitud, en primer lugar, y también de táctica. Por supuesto, es indispensable la autocrítica, ya que muchos de los jugadores fichados no responden, sobre todo en la zona de creación y en la delantera. El Dépor es ahora un equipo sin goles, que se defiende a duras penas pero que no anda. No se sabe bien a qué juega ni se le ven ganas a sus jugadores, que apenas luchan ni forman un equipo cohesionado.

El presidente del Deportivo de La Coruña, Fernando Vidal, ha filtrado que mantiene su confianza en el entrenador, pero en A Coruña es un secreto a voces que Fernando Vázquez está cuestionado, dentro del propio Deportivo. El técnico –un talismán para la unidad del deportivismo– puede ser uno de los problemas pero no el único. No más, desde luego, que la dirección deportiva que hizo los fichajes. Y no más que la mayoría de los jugadores.

En Zamora el Deportivo jugó con infinidad de bajas, que podrían disculpar en parte la derrota, pero el problema ya se veía venir, debido a su mal juego desde que empezó este campeonato. No hay un sistema de juego eficiente y cuatro o cinco titulares no responden al supuesto patrón de juego de Fernando Vázquez, que también debe vigilar más sus relaciones con los árbitros para no ser expulsado cada dos por tres. En definitiva, el Deportivo requiere un cambio estructural. Y con urgencia, si no quiere quedar descolgado del ascenso. @mundiario

  

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