El Deportivo respira gracias a Mulattieri: Hidalgo necesita menos experimentos y más sentido común

El empate ante el Leganés deja una lección clara: el Dépor funciona cuando sus mejores jugadores ocupan su sitio natural. Mulattieri debutó con gol y penalti forzado, Yeremay cumplió y Mella demostró que es más efectivo en su posición.
Yeremay. / RCD
Yeremay. / RCD

El Deportivo de La Coruña salvó un punto en casa del Leganés que parecía imposible (2-2), pero lo hizo más por el talento individual de sus futbolistas que por la pizarra de Antonio Hidalgo. La imagen que dejó el equipo en los primeros minutos fue alarmante: a los 15 segundos ya perdía, y con el 2-0 en contra la defensa se deshacía como un castillo de arena. Fue entonces cuando entró en escena un protagonista inesperado: Mulattieri.

El delantero italiano, que debutaba, cambió el partido desde su primer balón. Hidalgo lo sacó en el triple cambio del descanso y, apenas siete minutos después, ya había marcado con un cabezazo impecable tras un centro medido de Mella. El efecto fue inmediato: el Dépor recuperó la fe, equilibró su estructura y comenzó a creer que el empate era posible.

No fue casualidad que, con los jugadores en sus posiciones naturales, el equipo ofreciera una versión mucho más competitiva. Yeremay volvió a ser decisivo desde su costado, Mella encontró el espacio para centrar con precisión y Mulattieri demostró que es un delantero de área, de los que convierten medio balón en peligro real. El penalti que forzó para el 2-2, transformado con sangre fría por Yeremay, selló una remontada que parecía improbable.

El propio Antonio Hidalgo lo reconoció implícitamente en la rueda de prensa: “En la segunda parte variamos diferentes estructuras y hemos conseguido ajustar para sumar al menos un punto”. Traducido: cuando dejó los experimentos de lado y aplicó sentido común, el Deportivo fue otro equipo.

El problema es que estos “ajustes” llegan tarde. Los dos goles encajados en la primera parte eran evitables. Y esa falta de rigor táctico no puede repetirse si el Deportivo quiere aspirar a algo más que la supervivencia. Hidalgo haría bien en asumir la evidencia: los jugadores rinden mejor donde saben jugar.

El encuentro deja una lección clara de cara al futuro. Si Mella juega de extremo, Yeremay en su sitio y Mulattieri en punta, este Deportivo tiene potencial para dar alegrías a su afición. Los inventos pueden ser arriesgados, pero los experimentos con gaseosa suelen pagarse caros, sobre todo en una categoría tan igualada.

Ante el Leganés, el Dépor mostró dos caras. La primera, la de un equipo inseguro, desordenado y vulnerable. La segunda, la de un bloque capaz de reaccionar, asociarse y morder arriba. La diferencia fue tan simple como colocar a cada uno en su sitio. Quizás la solución a los problemas del Deportivo sea más sencilla de lo que parece. Hidalgo seguramente ya se ha enterado de lo que hay y de lo que debe hacer ante el Sporting este sábado. @mundiario

Comentarios