El delantero de moda en Europa espanta los fantasmas con dos goles ante el Leeds
El regreso de la Premier League al Emirates Stadium fue una auténtica celebración. El Arsenal se presentó ante su gente con un triunfo convincente (5-0) frente al Leeds, una tarde en la que Viktor Gyökeres firmó un doblete, Martín Zubimendi dio una auténtica exhibición en el centro del campo y la parroquia gunner descubrió al quinceañero Max Dowman, que debutó dejando destellos de crack. Un cóctel de emociones que, sin embargo, quedó empañado por las lesiones de Martin Ødegaard y Bukayo Saka.
El partido tuvo de todo. Timber abrió el marcador con un tanto a balón parado, confirmando la eficacia de la pizarra de Nicolas Jover, y poco después Saka amplió la ventaja tras una brillante recuperación y asistencia de Zubimendi. El exrealista fue, sin duda, el director de orquesta de un Arsenal que dominó a placer hasta que las malas noticias aparecieron en forma de contratiempos físicos: primero el capitán Ødegaard y, en la segunda parte, el propio Saka, que se marchó con serias molestias en los isquiotibiales.
Lejos de descomponerse, el equipo de Mikel Arteta encontró en Gyökeres al ejecutor ideal. El delantero sueco, cuestionado tras su debut en Old Trafford, respondió con goles. Primero, con un zapatazo que desató la euforia en la grada, y más tarde transformando un penalti provocado por el joven Dowman, que a sus 15 años y 229 días se convirtió en el segundo jugador más joven en disputar un partido de la Premier.
El Emirates, en plena fiesta, se rindió al Super Maxy Dowman, coreado como nuevo ídolo de la cantera. El adolescente dejó detalles de desparpajo y personalidad, provocando un penalti y levantando de sus asientos a los aficionados, que ya lo ven como una joya destinada a brillar con Inglaterra. Junto a él también debutó Cristhian Mosquera, incorporado este verano del Valencia, para completar una tarde de estrenos ilusionantes.
Más allá de la contundencia del resultado y la imagen de un Arsenal líder con seis puntos de seis posibles, el gran interrogante está en la enfermería. La baja de Saka, que podría ser larga, amenaza con empañar un arranque prometedor en el que Gyökeres ya ha demostrado ser el delantero que necesitaba Arteta. El equipo sonríe y asusta en ataque, pero la lucha por el título dependerá de cuánto resistan sus estrellas a las lesiones que lo acechan. @mundiario


