Asensio y Kvaratskhelia: los contrastes del éxito en una noche de leyenda para el PSG
El fútbol tiene una forma curiosa de repartir la gloria. La final de la Champions League 2024-25 no solo dejó la imagen de un PSG arrollador, sino también dos caminos radicalmente distintos hacia el mismo destino. Marco Asensio y Khvicha Kvaratskhelia representan, cada uno a su manera, el lado visible e invisible del triunfo.
Asensio, veterano del título, suma su cuarta Champions sin haber tocado el césped en la fase decisiva. Fue parte del PSG hasta enero, antes de partir cedido al Aston Villa. Su nombre figura en los registros como campeón, sí, pero no en la memoria emocional de esta conquista. Su medalla pesa más por lo simbólico que por lo vivido.
Kvaratskhelia, en cambio, llegó como refuerzo invernal y fue directamente al corazón del éxito. En cuestión de meses, el georgiano se ganó un lugar en la historia del club con actuaciones brillantes y un gol en la final. Su irrupción no solo marcó el torneo, sino que encendió la chispa de un PSG renovado y, por fin, campeón de Europa.
Estos dos jugadores nos recuerdan que el fútbol no siempre es justo, pero sí generoso. El mérito deportivo y el valor estadístico no siempre coinciden. Uno fue testigo desde la distancia; el otro, protagonista absoluto. Pero ambos levantarán el mismo trofeo. Así es este juego: caprichoso, cruel a veces, pero siempre fascinante.
La Champions ganada por el PSG es más que una victoria colectiva; es un collage de historias personales. La de Asensio habla de ciclos y memoria. La de Kvaratskhelia, de hambre, talento y oportunidad. Y ambas, aunque tan distintas, coinciden en el mismo podio: el de los campeones. @mundiario


