Mbappé rompe el maleficio del Madrid en LaLiga con un doblete ante el Athletic

El equipo de Xabi Alonso arrasó a los locales con los tantos del delantero y de Eduardo Cavavinga.
Kylian Mbappe. /  @realmadrid
Kylian Mbappe. / @realmadrid

El plan de Xabi Alonso pasa por ganar mientras define qué quiere ser este Madrid. En San Mamés encontró la victoria perfecta: contundente, dominante e imprescindible. Tras tres tropiezos consecutivos, el equipo despertó con una actuación irrefutable, muy superior a un Athletic en miniatura, escaso en ataque y débil atrás. Mbappé, Vinicius y Courtois mantuvieron su jerarquía habitual, pero esta vez aparecieron también Trent y Camavinga… aunque ambos acabaron lesionados.

El encuentro tuvo una lectura clara desde el inicio: dar la pelota a Mbappé, convertido ya en la vía rápida hacia el gol. En su segunda aparición, tras un cambio de juego milimétrico de Trent, ejecutó una acción marca de la casa: control, aceleración devastadora y definición cruzada. Un supergol que abrió una noche que llevaba su firma desde el primer minuto. En un escenario caliente, Kylian volvió a marcar las diferencias con facilidad abrumadora.

El Athletic, mermado por las bajas de Sancet e Iñaki Williams, apenas inquietó salvo por dos acciones aisladas que Courtois desactivó con su grandeza habitual. Nico Williams, lastrado por la pubalgia, fue la sombra del jugador eléctrico que suele desequilibrar en banda. Valverde buscó soluciones con un trivote precavido, pero el Madrid controló espacios, ritmo y balón, sabiendo leer el partido con una madurez que llevaba semanas sin aflorar.

El segundo tanto reflejó la versión más coral del equipo: centro tenso de Trent, prolongación de Mbappé y cabezazo de Camavinga en área pequeña. El francés completó un partido soberbio antes de caer lesionado, igual que Alexander-Arnold, que firmó su mejor actuación del curso. Y cuando San Mamés intentaba encenderse, apareció otra vez Mbappé: un disparo seco desde 20 metros que se coló por el palo de Unai Simón, sorprendido y lento en la reacción.

Los minutos finales sirvieron para que Xabi gestionara esfuerzos y para ver un Madrid reconciliado consigo mismo. Vinicius, más centrado que en noches recientes, selló la paz momentánea con su técnico tras ser sustituido sin crispaciones. Courtois mantuvo el candado y la defensa mostró una solidez que parecía perdida. En medio del incendio competitivo, el Madrid encontró oxígeno, temple y liderazgo. Ganar, como siempre, cura todos los males. @mundiario

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