Una ‘copa’ para celebrar el momento

Aficionados del Deportivo de La Coruña en el estadio Abanca Riazor. / Mundiario
Aficionados del Deportivo de La Coruña en el estadio Abanca Riazor. / Mundiario
Bienvenidos, entrañables amigos del Tenerife, y mi sincero deseo que al final de la temporada el Tete ascienda a Primera, y celebre así, por todo lo alto, su Centenario.
Una ‘copa’ para celebrar el momento

Tenerife y Deportivo llegan a la Copa después de importantes victorias. El Tete goleó en Elda, poniendo así fin a siete partidos sin ganar, una racha que le hizo perder el liderato de Segunda, mientras el Depor logró un merecido triunfo ante el difícil Barça At. que le permite seguir soñando por un ascenso directo que parece no tener dueño.

Es curioso que ambos clubs se hayan puesto de acuerdo para vivir un buen momento y eso haga posible que puedan disputar un encuentro que a todos nos permita disfrutar. Creo que se trata de una copa que debemos paladear bien, porque no es la guerra ni de unos, ni de otros. Es un partido para el recuerdo.

La historia para mi comienza con la promoción de 1990. Recuerdo que fue mi segundo gran disgusto con el Dépor. Perdimos en Riazor, con toda la ciudad engalanada de azul y blanco, y una afición que llevaba 15 años aguardando el ascenso. El primer golpe duro sufrido había sido el robo de Valladolid, que,nos había impedido jugar la final de Copa de 1989 y disputar la Recopa de Europa.

Ese choque, a vida o muerte, suponía el inicio de las muy estrechas relaciones que Deportivo y Tenerife iban a mantener en los 90, años en los que se podría decir, en cierto modo, que gallegos y canarios hemos tenido vidas paralelas.

El Tete llegó antes a la élite del fútbol español y europeo, y fue el que le dio el relevo al Depor, que superó un listón para clubs modestos, que los chicharreros habían dejado muy alto.

Se vivía la era del histórico Javier Pérez. El y yo, desde que nos conocimos, hemos mantenido una extraordinaria relación. Por eso sé que los años posteriores a su dimisión como presidente fueron muy tristes para él y su familia, por los duros ataques que sufrió desde el club… un club que, en cambio, hace unos años, le rindió un gran homenaje del que participé -con Jorge Valdano y Santiago Llorente, entre otros- invitados por el presidente Miguel Concepción… pero Javier no lo vivió. Ya había fallecido.

A Javier Pérez y a mi se nos tenía por les enfants terribles del fútbol español de entonces. Me viene a la memoria su intervención en la asamblea de la famosa pelea de Jesús Gil y Caneda -otro rebelde, mi querido José María-, exigiéndole al presidente de LaLiga que expulsase de la sala a los guardaespaldas del mandatario atlético.

Otra coincidencia muy significativa tuvo lugar con el nacimiento de las sociedades anónimas deportivas. Tenerife y Deportivo, apostaron, a diferencia de otras muchas entidades, por la defensa básica de los derechos de los socios, como propietarios que eran de los antiguos clubs.

¿Y qué decir de la que dio la vuelta a España, bajo la denominación de operación avecilla? Su santo y seña entre nosotros era voló el pajarillo. Era la contraseña elegida para confirmar que, el gran Jokanovic, primer objeto de deseo de Gil para su Atlético, había volado a Galicia, fruto de un menage a trois deportivo entre Tenerife, Mérida y Deportivo. Eso exigió infinidad de reuniones maratonianas que se prolongaron durante una semana entera en A Coruña entre el amigo Pepe Fouto, Javier y el que firma. Algo sin precedentes.

Por eso celebro que los buenos resultados de la última jornada nos permitan a los dos clubs, después de semanas de sufrimiento, ser optimistas. Bienvenidos, entrañables amigos del Tenerife, y mi sincero deseo que al final de la temporada el Tete ascienda a Primera, y celebre así, por todo lo alto, su Centenario.

Y compruebo ilusionado que el Depor -próximo ya a recibir a la Real B y visitar a la Cultural- demostró ante el Barça que se crece ante los buenos equipos, que juegan y dejen jugar. Un Villares, cada vez más líder, las asistencias de Lucas, la velocidad de Mella, la habilidad de un Yeremay, aún lejos de su mejor nivel… han sabido aprovechar los graves despistes defensivos de los jóvenes cules. Ello anima a confiar de verdad -y más si los Magos nos traen los regalos de Reyes - con celebrar en 2024 esa enorme alegría que la afición lleva esperando desde hace años. @mundiario

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