Amorim y el Manchester United, ¿destinados al desastre?

Dos jornadas confirman que el equipo de Old Trafford no abandona sus hábitos más nocivos.
Rúben Amorim, técnico el Manchester United. /    Instagram: manutd
Rúben Amorim, técnico el Manchester United. / Instagram: manutd

El Manchester United ha comenzado la temporada 2025-26 como si quisiera confirmar los peores presagios. Un punto en dos jornadas —derrota ante Arsenal y empate frente al Fulham— no solo refleja un arranque pobre, sino que revive el eco de un ciclo que parece no tener fin: fichajes millonarios, promesas de reconstrucción y una realidad que se obstina en ser decepcionante. El club más laureado de Inglaterra sigue sin encontrar el camino que lo devuelva a la élite.

La inversión no ha sido tímida. Rúben Amorim cuenta con nombres como Matthijs de Ligt, Manuel Ugarte, Rasmus Hojlund y Mason Mount, todos con etiqueta de solución. Pero el engranaje no fluye. El equipo se muestra plano, sin ideas claras en ataque y con una defensa que sigue cometiendo errores básicos. El gol de Smith Rowe en Craven Cottage fue solo otro recordatorio de que el United no sabe cerrar partidos. Y cuando Bruno Fernandes falla un penalti, el símbolo de liderazgo también se tambalea.

Lo más preocupante no es el resultado, sino la sensación de déjà vu. Cada temporada comienza con ilusión, protagonizando veranos de fichajes millonarios, y termina con frustración. Los ciclos de entrenadores, los cambios de sistema, las promesas de que “esta vez sí”... todo se repite. Y mientras los rivales evolucionan —City, Arsenal, Liverpool— el United parece atrapado en una espiral de mediocridad. El club vive de su historia, pero no logra escribir nuevas páginas dignas de ella.

¿Dónde está la identidad?

El United ha perdido algo más que partidos: ha perdido su identidad. Ya no es el equipo que imponía respeto, que jugaba con convicción y que tenía una cultura ganadora. Hoy es un conjunto que duda, que se descompone ante la adversidad y que no transmite seguridad ni a sus propios aficionados. Amorim tiene ideas, pero necesita tiempo, respaldo y una plantilla que entienda su propuesta. Y eso, en Old Trafford, escasea.

El reloj corre, la paciencia se agota

La Premier no espera. Y si el United no reacciona pronto, el tren de la temporada se le escapará antes de octubre. El partido ante Burnley será más que una oportunidad: será una prueba de carácter. Porque si algo necesita este equipo, más allá de táctica y talento, es alma. Y si no la encuentra, los fantasmas del pasado seguirán ocupando el palco de honor en el Teatro de los Sueños. @mundiario

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