La antigua 'furia española' sueña con ser en Maracaná el Uruguay de 2014

No tiene ningún mérito, a no ser el de estar vivo durante los dos mundiales brasileiros, el de 1950 y el de 2014. Por no faltar, no me falta ni el aparato de radio made in USA...

Villa, de España.
Villa, de España.

No tiene ningún mérito, a no ser el de estar vivo durante los dos mundiales brasileiros, el de 1950 y el de 2014. Por no faltar, no me falta ni el aparato de radio made in USA, que Juan José -el mejor amigo de mi vida- y yo escuchábamos para aprender los cantos de gesta de la 'furia española'.

El receptor-mueble lo tengo todavía a la vista, meticulosamente restaurado por mi mujer.

De los partidos del nuevo mundial no veré ninguno, porque no me gusta el fútbol en tiempo irreal, mientras el real fluye a vista de graderío. Prefiero los buenos resúmenes y, además, la espera me proporciona el factor sorpresa.

Por entonces, 1950, el dictador español “sólo” llevaba tres lustros sobre Galiza y once años sobre toda España. En Brasil presidía el general Dutra, si bien cuatro meses después inició su segundo mandato el mítico Getúlio Vargas, primer suicida, aunque por móviles bien distintos de los  torcedores, del “maracanazo”.

Había, desde luego, mucha miseria, aún muy lejos de las tres comidas diarias prometidas por Lula. Pero a los ojos del mundo Brasil era un estadio a su escala (200.000 espectadores) y una torcida tan segura de su victolia como el resto del planeta.

Matías Prats Sr. Y en segundo lugar Enrique Mariñas Sr. pregonaban la certeza de que se iba a poner una pica en el Pao de Açucar.

“Es-pa-ña avanza, sigue avanzando ….lanza el estérico desde la posición teórica del medio volante derecho … empalma con la parte externa del borceguí y… Gol, gol de Telmo, Zarra Onaindía.” Fue el día en que “vencimos a la pérfida Albión”, como vociferaba el presidente de la FEF, Armando Muñoz Calero, hermano de un típico “Poncio” de la época en nuestro Ourense. Lástima que aquellas alineaciones fuesen generalmente tan poco madrileñas: Ramallets; Alonso, Zarra, Gonzalo II; Gonzalvo III, Puchares ; Basora, Iriondo, Zarra, Panizo y Gainza. Para la puerta habían sido seleccionados también Eizaguirre y el deportivista Acuña.

Lástima que las fantasías audio de los locutores de lujo no pudiesen cambiar los resultados: la selección española, que había empatado con Uruguay, es verdad, encajó un 6-1 de Brasil y fue vencida por Suecia, con lo cual (el campeonato se desarrollaba en liguilla) consiguió la cuarta plaza, la mejor clasificación de su historia hasta el Del Bosque surafricano.

El crujir de dientes, el descendimiento de Orfeu aos Infernos, sin embargo, fue la puntilla de Ghiggia, jugador de Uruguay, un país con no más habitantes que Galicia, verdugo del “eterno país del futuro”, hoy “emergente.”

Que el Cristo Redentor reparta suerte.

Comentarios