Boston se pregunta: ¿Cómo detener lo imparable?

Stephen Curry en plena acción del cuarto juego de las finales de la NBA. / @nbalatam

Stephen Curry mostró una vez más que con él hay que contar siempre. Fue el alma de los Warriors en el TD Garden gracias a una actuación espectacular: 43 puntos incluyendo 7 triples, sin olvidar que aportó 10 rebotes para la causa de los californianos. 

Cuando Stephen Curry está en su día poco o nada se puede hacer. El cuarto juego de las finales de la NBA dan buena fe de ese comentario, porque el base se fue hasta los 43 puntos para literalmente explotar a los Celtics, que buscaban repetir su excelente actuación del tercer partido amparándose en su tridente ofensivo, pero eso no ocurrió porque los californianos recuperaron gracias a su estrella el factor campo, para que la serie vuelva a San Francisco, sin importar lo que pase en el quinto partido. Con Curry en estado de gracia y el apoyo de Klay Thompson y de Andrew Wiggins, el TD Garden únicamente pudo ver cómo los suyos se quedaron sin respuestas partir del descanso.

A punta de triples Curry evitó que Boston pusiera tierra de por medio en las finales. El estadounidense fue fundamente no solo por su valor a la ofensiva, porque también brilló en defensa acumulado 10 rebotes. Nada pudo hacer el valiente Jayson Tatum, con sus 21 puntos ni Jaylen Browm con 18 porque Stephen estuvo brutal, amparado en un Thompson que lo respaldó con 18 puntos y Wiggins ayudando en la pintura con 16 rebotes y 17 puntos en total, para complementarse perfectamente con Draymond Green que se fue con 9 rebotes y 8 asistencias. 

Los dos primeros cuartos fueron muy igualados. Los dueños de casa llegaron al descanso con cinco ventaja que parecía el presagio de un nuevo triunfo frente a sus seguidores, pero Kerr y los suyos tenían otra cosa en mente y ejecutaron a la perfección la operación vuelta a la vida con Curry en plan estelar después de no iniciar con buen pie su festival de triples que daría más tarde. 

Tras un 2 de 6 inicial, el oriundo de Akron sacó de la chistera un 7 de 14 definitivo para desquiciar a los Celtics. Los hombres de Ime Udoka no pudieron parar su empuje. La ventaja ganada en los primeros tiempos se esfumó para darle paso a la supremacía californiana, que también se puede explicar porque el ataque local se vino abajo.

Faltó regularidad, porque si ven los números de las principales figuras de Boston, todos estuvieron bien, y sencillamente lo que ocurrió es que no aparecieron en momentos clave. Brown solo anotó tres puntos en el tercer período, mostrando claramente que el juego defensivo de los visitantes estaba viviendo un momento dulce. Marcus Smart hizo 18 puntos, pero fueron unas canastas intrascendentes.

No hubo reacción en el cuarto período

Con el marcador 54 a 49 a favor de Golden State comenzó el cuarto y definitivo período. La eficiencia de Curry con sus tiros de media y larga distancia y el impecable trabajo grupal en labores defensivas continuaron. 

Esta vez Boston no se disfrazó de aplanadora en los momentos finales. Sus opciones quedaron reducidas porque no supieron tapar Curry tal y como explicó en la rueda de prensa Udoka: "Algunos de sus tiros son indefendibles".  Precisamente el 30 de los Warriors mostró nuevamente su clase en el momento más épico del encuentro, con sendos triples consecutivos para poner la pizarra 94-100 cuando faltaban 1:42 por jugar. 

Stephen y su temple fueron muchísimo más que todo el trébol infernal de los Celtics, que bajaron los brazos  pese al doble doble de 23 puntos, 11 rebotes y 6 asistencias de Jayson Tatum, los 21 puntos y 6 rebotes de Jaylen Brown y los 18 puntos, 4 rebotes y 5 asistencias de Marcus Smart. @mundiario