El Atlético de Madrid se estrella contra su propia mediocridad

El Elche saca un importante punto del Metropolitano, un resultado que profundiza la crisis del equipo de Simeone.
Diego Simeone, entrenador del Atlético de Madrid. / @atleti
Diego Simeone, entrenador del Atlético de Madrid. / @atleti

El Atlético de Madrid ha iniciado LaLiga con más sombras que certezas, acumulando un punto de seis posibles tras caer en Cornellà y empatar en casa ante el recién ascendido Elche. Una inversión superior a los 100 millones de euros en fichajes no se traduce, de momento, en rendimiento ni en ilusión renovada. El arranque, lejos de generar confianza, instala un ruido incómodo en torno al Metropolitano.

El equipo de Simeone no solo ha fallado en resultados, sino también en sensaciones. Ante rivales de menor entidad, el Atlético ha ofrecido síntomas de agotamiento, con una falta de intensidad impropia de su ADN. El proyecto, eterno y exitoso, comienza a verse señalado por la repetición de errores que ya no sorprenden. El recuerdo de Guardiola en su salida del Barça resuena como advertencia: los ciclos, incluso los gloriosos, se desgastan.

La derrota frente al Espanyol y el empate con el Elche no se entienden en un club que aspira a competir por todo. Es más grave aún si se tiene en cuenta que estos tropiezos reflejan un equipo que no compite con la ferocidad de antaño. La garra, la solidez y la fe que caracterizaban al Atlético parecen haberse diluido en partidos donde antes imponía respeto. Hoy, rivales inferiores le arrebatan puntos sin demasiado esfuerzo.

No se trata solo de resultados aislados, sino de la sensación de que el Atlético juega con el freno de mano. Simeone sigue siendo un símbolo intocable, pero su discurso y su plan parecen menos efectivos con el paso de los años. El equipo sufre, la grada se inquieta y los fichajes aún no marcan la diferencia. Y en ese caldo de dudas, se fragua un desgaste que puede condicionar toda la temporada.

El Atlético saldrá del bache, porque su plantilla y su entrenador lo permiten, pero el precio de sufrir tan pronto puede ser alto. Demasiadas dudas internas y demasiada rumorología externa pueden erosionar la confianza en un proyecto que parecía inquebrantable. El murmullo del Metropolitano y la mirada sombría de Simeone tras el empate con el Elche son señales inequívocas de que el Atlético debe reaccionar ya, antes de que el tropiezo se convierta en rutina. @mundiario

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