El asturiano Fernando Alonso rozó el milagro en el Gran Premio de Hungría

Alonso celebra el segundo puesto en Hungría/eurosport.com
Alonso celebra el segundo puesto en Hungría. / eurosport.com

El piloto español acarició la victoria en el circuito de Hungaroring tras ceder el liderato a tres vueltas del final a un oportunista Ricciardo, que hizo valer su estrategia.

El asturiano Fernando Alonso rozó el milagro en el Gran Premio de Hungría

El piloto español acarició la victoria en el circuito de Hungaroring tras ceder el liderato a tres vueltas del final a un oportunista Ricciardo, que hizo valer su estrategia.

Todos los pilotos tienen un circuito especial, un lugar en el que se acumulan los recuerdos, tanto positivos como negativos, en el caso de Fernando Alonso, Hungaroring se lleva la palma. En un ya lejano 24 de Agosto de 2003, un joven piloto asturiano lograba la primera victoria de un piloto español en Fórmula 1, batiendo todos los récords de precocidad en la categoría y doblando a un tal Michael Schumacher. En 2005 y ya peleando por el mundial, un toque con Ralf Schumacher cuando iba cuarto (siempre Ralf), le dejaba fuera de los puntos complicando el campeonato. 2006 se llevaría la palma, y es que tras salir 15º y lograr una de las mejores remontadas de la historia de la Fórmula 1, una tuerca decidía ser protagonista al perder una rueda cuando iba líder en solitario. Y es que en toda su carrera sólo ha tenido problemas dos veces con las tuercas en carrera, y la segunda sería en 2009 y también en Hungría. Aunque quizás el año 2007 sea el más recordado y es que fue en Hungría cuando se declaró la guerra con Hamilton, en un polvorín llamado Mclaren y espoleado por Ron Dennis.

La parrilla

Con una única semana tras el Gran Premio de Alemania no se esperaban grandes titulares antes de la carrera. Nada más lejos de la realidad, la tranquilidad en Mercedes se acaba ante el primer problema, mientras que en Ferrari la palabra fracaso sobrevolaba el box amenazante. La clasificación del sábado se encargó de esparcir sal por las heridas, Hamilton eliminado a las primeras de cambio con su monoplaza en llamas, y Raikkonen fuera en la Q1 por un error de estrategia de Ferrari.

En una mañana tormentosa, Rosberg sonreía feliz en parrilla desde la pole, sabedor que Lewis tendría que salir último y desde el pit lane. Pero había alguien que también compartía su alegría, y no era otro que Fernando Alonso, apostándolo todo a una carrera loca en agua, y con el espíritu de Hungaroring siempre presente.

Tras el semáforo Rosberg lograba mantener la primera plaza para iniciar una nueva cabalgada en solitario. Por detrás Alonso iniciaba las hostilidades superando a Ricciardo y encarando un nuevo mano a mano con Vettel con mutuas pasadas. Mientras tanto a Hamilton se le humedecía la pólvora con 2 trompos y una salida de pista en la que rozaba el alerón delantero. Con la pista secándose y los equipos jugando a meteorólogos, la carrera discurría con cierta tranquilidad, a la espera de una posible lluvia que nunca llegaría.

Safety car

Hungaroring se caracteriza por carreras monótonas en las que nunca suele pasar nada, de hecho el coche de seguridad sólo había salido en 2 ocasiones en los últimos 20 años. En la vuelta 9 Ericson se encargaba de ponerle emoción al estampar su coche en la curva 4 tras esquivar a Maldonado, obligando a Maylander a sacar el safety. En el pit lane se desataba la locura, con la supuesta amenaza de lluvia, tocaba arriesgar. Así en la primera oportunidad los 5 primeros pasaban de largo, siendo Ricciardo el primero que entraba en box para montar slicks. En la vuelta siguiente entraban los “gallos” que también montaban ruedas lisas.

Con pista húmeda y slicks el riesgo aumenta, hasta el extremo de que Grosjean se salía en la curva 4, cuando el safety se iba a retirar, obligándole a mantenerse en pista 4 vueltas más. Con la carrera lanzada Ricciardo se mantenía en cabeza, seguido por Massa. Por detrás Alonso buscaba los límites de la cordura, adelantando a Vettel, Rosberg y Vergne poniéndose 5º. Con la ausencia de lluvia los dos Mclaren tenían que cambiar a Slicks, dejando a Alonso 3º y con pista limpia. El asturiano encadenaría una tanda brutal de vueltas rápidas poniendo tierra de por medio con un lento Rosberg y recortando a Massa.

En la vuelta 23 Pérez perdía el control en la entrada a meta dejando su monoplaza destrozado en mitad de la trazada, lo que obligaría a una nueva salida del Safety Car. En el muro las escuderías empezaban su particular partida de póquer con las estrategias. Así de los primeros sólo entrarían Ricciardo, Massa y Bottas, con lo que Fernando Alonso era el líder de la carrera. Con la carrera lanzada el asturiano se mostraba de nuevo intratable marcando vueltas rápidas, con un notable Vergne en la segunda plaza que ralentizaba al resto de pilotos.

On fire 3.0

Habíamos dejado a Hamilton haciendo trompos en las primeras vueltas, rodando decimoctavo, quejándose de vibraciones, problemas en los frenos, e incluso exceso de calor en sus posaderas. Y es que a Lewis parecía no salirle nada con la pista húmeda, pero claro, se secó. Y cuando la pista se seca y a Hamilton le prende la mecha, suelen pasar cosas. Y lo que pasó, es lo que suele pasar cuando se activa el modo “on fire” y además tienes un Mercedes. Tras una serie de adelantamientos al límite y habilidad en la estrategia, el piloto inglés era 5º en la vuelta 26, pegado al alerón trasero de Vettel, que junto a Rosberg eran incapaces de superar a Vergne. En la 33 Rosberg rompía la baraja y paraba a cambiar ruedas, una vuelta después Vettel sufría un espectacular trompo en la entrada a meta, con lo que Hamilton ya era tercero, tras el intratable Vergne. Pero claro, Lewis venía “on fire”, así mientras Rosberg fue incapaz de adelantarlo, Hamilton lo haría a la primera ocasión, segundo en la vuelta 34.

Partida de póquer

Con el riesgo de lluvia ya descartado en la vuelta 40 se iniciaba una nueva carrera, en la que la estrategia sería fundamental. Primero iba Ricciardo con ruedas blandas y muy usadas, tras él Alonso tras poner un juego de blandas nuevo, seguido de Hamilton que acababa de montar duras y Rosberg con usadas. Y de fondo la gran duda, ¿quién sería capaz de llegar al final sin cambiar? En Ferrari lo apostaban todo al talento de Alonso, y su capacidad de estirar las ruedas blandas a 31 vueltas del final. Mercedes apostaba por lo mismo con Hamilton, pero empleando el compuesto más duro, mientras que Ricciardo y Rosberg, que tenían que parar, lo apostaban todo a un ritmo elevado.

En la vuelta 54 Ricciardo paraba a cambiar ruedas, dejando a Alonso líder con 4 segundos sobre Hamilton, y en la 57 Rosberg, incapaz de adelantar al inglés, entraba a boxes. A 13 vueltas del final todo parecía indicar que la carrera sería un mano a mano entre Alonso y Hamilton. Sin embargo Ricciardo, que venía rodando a ritmo de pole lograba enlazar con Hamilton a 8 vueltas del final, obligando al inglés a controlar sus retrovisores. Alonso aprovechaba el respiro para lograr algo de espacio y tranquilidad, mientras rozaba el cielo con los dedos. Mientras la retransmisión se centraba en el trío de cabeza Rosberg, a más de 15 segundos, reventaba los tiempos parcial a parcial.

Final de infarto

A cuatro vueltas del final Ricciardo se lanzaba en tromba a por Hamilton, aprovechando la ventaja de neumáticos, superando al inglés y apuntando a Alonso. El asturiano con las ruedas destrozadas poco podía hacer ante Ricciardo, perdiendo el primer puesto en la vuelta siguiente, y pendiente de Hamilton. El inglés trataba de capitalizar su remontada, buscando el hueco por todos lados. Todo cambiaría a dos vueltas del final, y es que Rosberg, al que algunos descartaban, lograba enlazar con Hamilton, obligando al inglés a estar más pendiente de los retrovisores que de Alonso. Con los dos Mercedes enzarzados en su lucha, Alonso lograba un respiro que le daba su segundo podio de la temporada.

Todos contentos o casi

Tras la carrera había rostros dispares por el padock, destacaba la alegría de Ricciardo que lograba su segunda victoria de la temporada. En el caso de Hamilton lograba algo casi imposible, salir del pit lane, y superar al compañero de equipo que sale en pole. En Ferrari no dejaban ninguna botella con el tapón puesto, y es que al podio de Alonso había que sumar el sexto puesto de Raikkonen, remontando desde el 16º.

En el bando de los menos contentos destacaba Rosberg, que tras lograr la pole y rodar primero al inicio, veía como se le escapaba una oportunidad de aumentar la ventaja. En una situación similar se encontraba Williams que tras clasificar segundo y tercero, tendrían que conformarse con un quinto y octavo lejos de toda gloria.

Clasificación del Gran Premio de Hungría
1º Daniel Ricciardo (Red Bull)
2º Fernando Alonso (Ferrari)
3º Louis Hamilton (Mercedes)
4º Nico Rosberg (Mercedes)
5º Felipe Massa (Williams)
6º Kimi Raikkonen (Ferrari)
7º Sebastian Vettel (Red Bull)
8º Valtteri Bottas (Williams)
9º Jean Eric Vergne (Toro Rosso)
10º Jenson Button (Mclaren)
11º Adrian Sutil (Sauber)
12º Kevin Magussen (Mclaren)
13º Pastor Maldonado (Lotus)
14º Daiil Kvyat (Toro Rosso)
15º Jules Bianchi (Marussia)
16º Max Chilton (Marussia)

 

El asturiano Fernando Alonso rozó el milagro en el Gran Premio de Hungría
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