El alemán Bastian Schweinsteiger, un ejemplo como futbolista y como deportista

Schweinsteiger
Schweinsteiger.

Tras su comportamiento en el Mundial de Brasil, en el corazón de todos los buenos aficionados al fútbol siempre habrá un lugar para este alemán de nombre impronunciable.

El alemán Bastian Schweinsteiger, un ejemplo como futbolista y como deportista

Tras su comportamiento en el Mundial de Brasil, en el corazón de todos los buenos aficionados al fútbol siempre habrá un lugar para este alemán de nombre impronunciable.

En una competición tan larga como la Copa del Mundo, y en la que se dan cita los grandes cracks del fútbol mundial, resulta muy complicado confeccionar cualquier clasificación, como la del mejor jugador, el más deportivo, el gol más bonito o la mejor parada.

Pero si ha habido un futbolista que se merezca ser la imagen del Mundial Brasil 2014 es Bastian Schweinsteiger, el ‘todocampista’ alemán, porque ha sido fundamental para que su selección haya conseguido el título, pero sobre todo por la lección de deportividad que ha dado después de cada partido.

En el mundo del deporte en general siempre se habla de que hay que saber perder. Pero tan importante – o más – es saber ganar. Y ésta ha sido la grandeza de Schweinsteiger, un pedazo de deportista que al acabar cada encuentro lo primero que ha hecho ha sido acordarse de sus rivales a ir a abrazarles.

Seguro que la vitrina del salón de la casa de Schweinsteiger es más pequeña que la de muchos otros jugadores que han pasado de puntillas por Brasil. Pero en el corazón de todos los buenos aficionados al fútbol siempre habrá un lugar para este alemán de nombre impronunciable.

El alemán Bastian Schweinsteiger, un ejemplo como futbolista y como deportista
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