10 años del accidente de Michael Schumacher

El 29 de diciembre de 2013, el universo de la Fórmula 1 se detuvo con el impactante accidente de Michael Schumacher, pero hoy, diez años después, el Kaiser sigue más presente que nunca.
Se cumplen 10 años del terrible incidente de Michael Schumacher. / @PlanetF1
Se cumplen 10 años del terrible incidente de Michael Schumacher. / @PlanetF1

Recuerdo ver a Michael en la televisión cuando era niña, tenía unos siete años. A pesar de que mis ojos siempre se enfocaban en Fernando Alonso con sus colores azules y amarillos, no podía evitar prestar atención a él. Vestido de rojo, con una expresión serena pero unos ojos que irradiaban pasión y concentración. Su mirada reflejaba una persona seria, consciente de su valía y su lugar en la historia, pero sin una pizca de soberbia. Mi padre solía decir "es una máquina", y su fusión con el monoplaza era tan perfecta que casi podría decirse que era literalmente así.

Con más de 25 años dedicados a la competición, 7 campeonatos mundiales y 91 victorias, Michael Schumacher dejó una marca indeleble en la vida y la historia de la Fórmula 1, colocando a Ferrari en la cima y ganándose el apodo de El Kaiser. Entregó su pasión al deporte, su hogar, que nunca le exigió nada a cambio, donde la velocidad y el peligro parecían ser sus aliados más fieles. El 29 de diciembre de 2013, ya apartado de los circuitos de Fórmula 1 mientras disfrutaba de un día de esquí en Meribel junto a su hijo Mick, que por entonces tenía apenas 14 años, el riesgo, aquel que le había sido siempre fiel en los circuitos, desencadenó un fatídico accidente que alteró para siempre el destino del piloto.

La vida de Michael cambió, pero jamás se detuvo por completo. Schumi comprendía a la perfección el significado de luchar hasta el último segundo, dentro y fuera del circuito, sin tirar nunca la toalla. Sí se detuvo nuestra vida, la de los aficionados y la del mundo del motor en su conjunto, como si alguien hubiera presionado el botón de pausa. Desde entonces, falta una pieza fundamental que ha dejado incógnitas, pero sobre todo, silencio. Un silencio que la familia de Michael ha decidido mantener y que nadie ha quebrantado, a pesar de que el mundo de la Fórmula 1 sigue buscando un atisbo de Michael en cada momento, en cada curva, en cada récord.

Y como un déjà vu, ver a Mick al volante de un monoplaza de Fórmula 1 inevitablemente trae recuerdos de su padre, junto con la tremenda responsabilidad de llevar el apellido Schumacher sobre sus hombros, que quizás le impidió mostrar todo su potencial en el momento y lugar adecuados.  El universo se aferra a mantener presente a Michael, quien hoy, arropado y respaldado por su familia, persiste en su lucha con más fuerza que nunca.


"Michael ya no es el Schumacher que conocimos, es diferente", una frase de Jean Todt, que estuvo al lado del piloto en su gloriosa etapa en Ferrari, resuena con profundidad, evocando la complejidad de su nueva realidad.
En Monza este año, esa afirmación cobraba sentido para mí, pero de una manera distinta. El domingo, antes de la carrera, en las gradas del tramo recto antes de la Parabólica, un cartel se destacaba entre todos los mensajes de apoyo a pilotos y escuderías.

Un cartel recordaba a Schumacher durante el Gran Premio de Monza. / @Alba Carballal
Un cartel recordaba a Schumacher durante el Gran Premio de Monza. / @Alba Carballal

 

"Michael, noi ti vogliamo sempre bene" (Michael, nosotros te queremos siempre)

Un cartel sencillo y discreto, con cierta melancolía, pero redactado en tiempo presente. Porque la Fórmula 1 nunca ha abandonado u olvidado a Michael y hoy, 10 años después, sigue más presente que nunca. @mundiario

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