La transferencia de conciencia puesta a prueba en Black Box, de Blumhouse

Fotograma de Black Box (2020).
Fotograma de Black Box (2020).

Partiendo de un desarrollo científico que aún es ciencia ficción, aunque cada vez menos, lo último de la productora de cine de terror también cumple con las nuevas normas de Hollywood: más pelis con actores afroamericanos.

La transferencia de conciencia puesta a prueba en Black Box, de Blumhouse

“Objetivo 2020-2025: cualquier paciente – con daños en su cuerpo - pero con un cerebro intacto podrá volver a una vida corporal en pleno funcionamiento”. Esta es una de las tarjetas de presentación de la Iniciativa 2045 del multimillonario ruso Dmitry Itskov, quien pretende llegar a tiempo para convertirse a sí mismo en un ser inmortal y, de paso, a todos los demás.

Pero, la pregunta de muchos neurocientíficos es: ¿cómo codificar la conciencia humana? A día de hoy no existe la tecnología que pueda desentrañar tan amplia y profunda pregunta, es decir, se desconoce cómo el cerebro, ese músculo que tenemos en nuestro cráneo, genera la mente (y en consecuencia el pensamiento, la conciencia, la memoria, etc.) de ahí que el objetivo de Itskov sea poco menos que imposible a ojos de la ciencia actual. Por no mencionar el necesario debate ético y moral que implicaría este desarrollo. Estamos hablando de transferencia de conciencia o transferencia mental del cerebro de un cuerpo muerto a un dispositivo artificial (llamémosle robot) o a otro cuerpo humano. El tema es peliagudo.

Black Box (2020) es una de las últimas apuestas cinematográficas de la productora Blumhouse, una de las mejor posicionadas y de mayor éxito en el mundo del cine del terror. Con presupuestos relativamente bajos para la esfera de las grandes superproducciones de Hollywood, lleva desde el año 2000 ofreciendo películas de gran impacto: Paranormal Activity, Sinister, La purga, Whiplash, Area 51, La Visita, Get Out, BlacKkKlansman, El hombre invisible, y un larguísimo etcétera.

En esta ocasión, Black Box (traducido Cajas negras), mezcla terror con ciencia ficción – más de lo segundo que de lo primero – con un reparto desconocido de actores afroamericanos, en línea con la nueva política hollywoodiense de dar más visibilidad a actores negros en el cine con roles alejados de la figura del esclavo, el rapero o el gracioso en un grupo de blancos.

La película forma parte de un pack de 8 films, sin relación entre sí, que Blumhouse se ha comprometido a estrenar en Amazon Prime, ya disponibles para sus suscriptores.

No estamos ante un film de primer nivel pero es entretenida y toca, en superficie, el tema con el que hemos arrancado este artículo: el transhumanismo en su división de la transferencia de conciencia.

Nuestro protagonista, Nolan, ha sufrido un accidente de tráfico en el que ha perdido a su mujer. Él logra recuperarse, pero sufre una pérdida de memoria que tratará de revertir con la ayuda de la doctora Lillina, especialista en el uso de la hipnosis para llegar al subconsciente y traer al presente recuerdos olvidados por el paciente. Pero, ¿realmente la hipnosis puede ayudar en este proceso? La ciencia dice que no. Así que, la película pasa a otro nivel y es aquí cuando entra en juego ese traslado de conciencia al que según la “religión” transhumanista, llegaremos.

La ciencia no ha conseguido este desarrollo aún, pero en 2018 , un equipo de investigadores norteamericanos sí consiguió por primera vez transferir memoria de caracoles marinos enseñados a  tener un acto reflejo de defensa frente a una corriente eléctrica a otros caracoles marinos a quienes no se les había enseñado este acto. A los caracoles sin “amaestrar” se les trasladó ARN del cerebro, concretamente de los ganglios abdominales, a los otros caracoles y estos replicaron la misma conducta de defensa ante la corriente eléctrica. Sorprendente, ¿no creen?

Por otro lado, la startup estadounidense Nectome, que cuenta con una beca del Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos por valor de 960 millones de dólares, se dedica a desarrollar una tecnología que permita hacer una copia digital del cerebro para alojarlo en la famosa “nube”. Para hacer esto están investigando sobre cómo el cerebro crea físicamente recuerdos. En uno de sus experimentos lograron preservar el conectoma del cerebro de un conejo, es decir, su mapa de conexiones entre neuronas del cerebro mediante la técnica de la vitrificación (ya utilizada ampliamente para la preservación de óvulos en las técnicas de reproducción asistida). Ahora intentarán lo propio con el cerebro de una persona.

La pregunta que le surge al lector probablemente sea: ¿esta transferencia de mente hará que el otro ser (digital o humano) sea igual que quien era portador inicial de dicho cerebro? La ciencia no da respuesta, el cine sí y ya lo vimos en Trascendence (2014). Aquello no acabó nada bien. @opinionadas en @mundiario

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