¿Qué es más importante: el inicio, el nudo o el desenlace de una historia?

Las tres partes de una historia son igual de importantes y los creadores deben cuidarlas al máximo si quieren pasar, valga la redundancia, a la Historia.
Francisco Lorenzo, autor de El manipulador y colaborador de MUNDIARIO. / Mundiario
Francisco Lorenzo, autor de El manipulador y colaborador de MUNDIARIO. / Mundiario

Cada vez existen más formas de contar historias. Al principio, solo teníamos la palabra, pero después llegaron la escritura, la imprenta, la radio, la televisión, internet… Son muchas las tecnologías que han ayudado a que una historia pueda llegar a la mayor cantidad posible de personas.

Sin embargo, algo que no ha variado en ningún momento ha sido la estructura básica de una narración. Hablamos de:

1. El inicio o introducción

2. El nudo o desarrollo

3. El desenlace o final

El momento histórico, así como las influencias sociales y culturales, han sido determinantes para que las personas sintiesen interés por conocer una historia desde su primera hasta su última palabra. Ahora no es distinto. Cada tipo de público tiene sus preferencias, pero todos buscan lo mismo: una historia que los atrape, los emocione, los enganche y que recuerden pasado el tiempo.

Y, en ello, juegan un papel crucial los tres elementos mencionados: inicio, nudo y desenlace. Pero ¿cuál es más importante de los tres? Hay disparidad de opiniones, de modo que vamos a hacer un breve análisis de cada uno de ellos.

El inicio

En marketing, existe una metodología conocida como AIDA. Son las siglas de:

1. Atención

2. Interés

3. Deseo

4. Acción

Es decir, que lo primero que debe lograr cualquier producto del mercado es llamar la atención del consumidor. Esto lo podemos extender, por supuesto, a novelas, cine, cómics, libros interactivos…

A la hora de contar una historia, el inicio es crucial. El primer párrafo es crucial. La primera línea es crucial. Si con ellos conseguimos despertar la Atención del consumidor (lector, espectador, etc.), lograremos que sienta Interés por saber más, Deseo por continuar y que pase a la Acción hasta finalizarla.

Te proponemos un breve reto de análisis. Echa un vistazo al inicio del thriller psicológico El manipulador. ¿Atrae tu atención? ¿En qué momento: en el tercer párrafo, en el segundo, en el primero…? Y, en ese caso, ¿despierta tu interés y tu deseo para continuar leyendo?

Si es así, estupendo. Porque ahora viene el nudo.

El nudo

Si el inicio está bien construido y ha cumplido su función, ahora le toca el turno al nudo. Una vez que nos introducimos en el desarrollo de la historia, pueden ocurrir dos cosas:

1. Que continúe interesándonos y generándonos un deseo continuo de seguir hasta el final.

2. Que nos aburra, perdamos interés en ella y la dejemos aparcada.

En otras palabras: de nada sirve un inicio potente si después el nudo va a estar plagado de lo que se conoce como momentos valle. Se denominan así aquellas partes de la historia en las que ocurren pocas cosas (o ninguna) y que, si se extienden demasiado en el tiempo, pueden romper por completo el interés por continuarla. Un ejemplo: en un thriller, el lector busca suspense, acción, catalizadores… Si nos extendemos demasiado con una descripción, puede que no pase nada, pero si son dos, tres, cuatro o más, y ocupan demasiado texto, probablemente el lector decida abandonar la novela.

La clave se encuentra en combinar los momentos cumbre (aquellos en los que se desencadenan hechos interesantes) con momentos valle en función de lo que el consumidor de la historia esté buscando y del medio que usemos para contar la historia. No es lo mismo un libro que el cine, por ejemplo.

El final

Respecto al final, hay quienes opinan que no es importante si el nudo ha sido interesante y quienes opinan que es crucial, dado que es la última imagen que vas a llevarte de la historia.

Si ya tienes una opinión formada acerca de la importancia del final, te animo a que pienses, por ejemplo, en la película Seven. Tiene un buen inicio y un gran nudo, pero, si todo el mundo la recuerda, es por su final.

Un final que no deja cabos sueltos, inesperado y, sobre todo, impactante, puede provocar que una persona recomiende o no una historia. Dentro de la metodología AIDA, sería una Acción posterior a la Acción principal. Hablamos de la recomendación.

Conclusión

De modo que, de acuerdo con todo lo anterior, mi opinión es que una buena, una gran historia es aquella que:

1. Capta lo antes posible la atención y lo hace de modo que enseguida quiera saber más.

2. Mantiene el interés a lo largo de todo el nudo, sin aburrir en ningún momento (para lo cual es imprescindible estudiar y conocer al público al que va dirigida).

3. Finaliza sin dejar cabos sueltos y de una forma que impacta, y con impacto nos referimos a despertar una emoción intensa como la sorpresa, la ternura o la admiración.

Dicho de otro modo: las tres partes de una historia son igual de importantes y los creadores deben cuidarlas al máximo si quieren pasar, valga la redundancia, a la Historia. @mundiario

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