El descendimiento: Monasterio de Silos
La obra se puede dividir en tres partes perfectamente delimitadas, en la parte inferior aparecen tres hileras de piedras, representan el temblor del Calvario o Gólgota, el nombre dado al monte en las afueras de Jerusalén donde Jesús fue crucificado.
Esta obra se encuentra tallada en una de las cuatro pilastras ubicadas en el claustro del Monasterio, delimitada en un marco en el que se han empleado dos finas columnas rematadas con capiteles corintizantes. Se ha utilizado a la hora de realizar su elaboración, la técnica del horror vacui o relleno de todo espacio vacío.
El románico pretende transmitir un mensaje sobre un hecho bíblico, en esta ocasión sus destinatarios son exclusivamente religiosos, pero hay que recordar que aún no había imprenta, por lo que los libros eran difíciles de obtener y por supuesto impensable que cada monje tuviera un libro, por tanto, el mensaje religioso se esculpía en piedra a modo de catequesis.
La obra se puede dividir en tres partes perfectamente delimitadas, en la parte inferior aparecen tres hileras de piedras, representan el temblor del Calvario -locus Calvariae- o Gólgota es el nombre dado al monte en las afueras de Jerusalén donde Jesús fue crucificado. Su nombre proviene de rocas en forma de calaveras que estaban en uno de los lados de la colina.
En la base de la Cruz, se puede observar una mano moviendo una lápida, ésta pertenece a Adam, aún se pueden ver grabadas dos letras de su nombre la A y la M, según la leyenda, en la boca del primer hombre se metió la semilla de un árbol que sería de donde se obtiene la madera para la Cruz de Cristo, a través de la muerte de éste último, la humanidad logra ser redimida por Dios, perdonando éste nuestros pecados que comenzaron con la expulsión de Adán y Eva del Paraíso.
En la parte media de la obra, el autor sitúa el punto de fuga de tal forma que provoca que nuestras miradas se dirijan hacía las figuras principales, Jesús y su madre, cabe citar una anécdota con respecto a la mujer que sirvió de modelo para recrear imagen de la Virgen, se trata de Doña Jimena y la explicación la encontramos en una importante donación que el Cid y ella dieron al Monasterio.
Los personajes que los acompañan son José de Arimatea, que le coge por la cintura, Nicodemo, que le está quitando los clavos y Juan, que sujeta un martillo para ayudar en la tarea de desclavarle.
Llama la atención la serenidad de la cara del Cristo, así como la liviandad de sus brazos, reflejando con ello la muerte del personaje. Aparece vestido con el paño de pureza, con pliegues verticales y que le cubre de la cintura hasta las rodillas, propio de los Cristos románicos de cuatro clavos.
En cuanto a la Virgen, vestida, al igual que los demás personajes, con ropajes medievales, incluido y destacando el tocado, que tal y como dice la autora Ruth Matilde Anderson "El primer estilo (de tocado) surgió allá por los tiempos del Cid…" lleva la mano derecha velada por un paño en señal de respeto, sujetando la diestra de su hijo, dispuesta a besarla… hace alusión al tema de la lamentación de María.
En la última división, se puede observar dos figuras, una masculina y otra femenina, se trata del Sol y la Luna, ambos portando paños que simbolizan lienzos de tinieblas y oscuridad, recordándonos que el mundo se cubrió con ellas, como consecuencia de la crucifixión.
También se representan varios ángeles llevando incensarios y que simbolizan "El dulce olor de Cristo".
Por último, en el arco se puede leer la leyenda "HIC OBIIT, HEC PLORAT, CARVS DOLET, IMPIVS ORAT" ("Éste muere, ésta llora, el amado se duele, el impío reza"). @mundiario


