El literario caso de las 'trampillas' compostelanas

Trampilla en la Rúa del Villar de Santiago de Compostela.
Trampilla en la Rúa do Vilar de Santiago de Compostela.
Escribe Alejandro Pérez Lugín: “En los pisos de muchas casas se abren unas pequeñas trampas que sirven de observatorio a los vecinos".
El literario caso de las 'trampillas' compostelanas

Torrente Ballester escribe que por las trampillas que existían en el cielo de los soportales de la Rúa do Vilar y la Rúa Nova ―que poco a poco y en un sinsentido han sido parcialmente eliminadas― las mujeres de la casa veían pasear a los transeúntes antes de ponerlos a caldo.

En opinión de quien esto escribe, las trampillas se utilizaban mayoritariamente para oír la música, atender a los foráneos y recoger recados en una cesta sin necesidad de bajar a abrir la puerta. En su novela La Casa de la Troya, Alejandro Pérez Lugín escribe: «[...] unos rapaces [dando una serenata a unas jóvenes que los escuchaban a través de la trampilla] cantaban muy afinadamente A foliada, de Chané, recostados en el escaparate de Bacariza». Así mismo, el librero Galí Camps cuando se retiraba a almorzar dejaba abiertas la puerta de la librería y la trampilla del cielo de su soportal del Villar, de tal manera que cuando un cliente se acercaba a comprar un periódico le decía que pasara, que lo tomara él mismo del mostrador y que allí dejara el dinero. Galí no bajaba y según aseveró, “nunca nadie me engañó”. 

Sin embargo y volviendo a lo expresado por Torrente, el propio Pérez Lugín dice: “En los pisos de muchas casas se abren unas pequeñas trampas que sirven de observatorio a los vecinos. Desde abajo se adivina a la familia, sentada en corro alrededor de la mirilla, señalándose a los transeúntes para caer sobre ellos con el hacha de las lenguas”.

En resumen, la función de las trampillas era la de desempeñar el oficio indicado; lo que no es óbice para que en algún momento se le diera el servicio que indican Alejandro Pérez Lugín y Torrente Ballester, o se tratara de oír alguna conversación privada. @mundiario

El literario caso de las 'trampillas' compostelanas
Comentarios