La Chata vuelve a casa: la Policía recupera un Sorolla perdido durante medio siglo

La Policía Nacional rescata una obra clave de Joaquín Sorolla desaparecida desde los años setenta y devuelve al Estado parte de su memoria artística.
'La Chata', cuadro de Joaquín Sorolla realizado en 1908 y desaparecido desde los años setenta, recuperado ahora por los agentes. / Policía Nacional.
'La Chata', cuadro de Joaquín Sorolla realizado en 1908 y desaparecido desde los años setenta, recuperado ahora por los agentes. / Policía Nacional.

Durante más de cinco décadas, el rastro de La Chata, un retrato pintado por Joaquín Sorolla en 1908, permaneció difuso, casi legendario. Se sabía que existía, que había sido exhibido, que formaba parte de una etapa crucial del pintor valenciano, pero no dónde estaba ni a quién pertenecía realmente. Hasta ahora. La Policía Nacional ha recuperado este lienzo desaparecido desde los años setenta, junto a otras dos pinturas históricas, en una operación que no solo devuelve obras de arte al Estado, sino que reabre un debate incómodo sobre la fragilidad del patrimonio cultural español.

El cuadro, un retrato de Isabel de Borbón y Borbón —popularmente conocida como La Chata—, había sido pintado por Sorolla en pleno reconocimiento internacional. Sus dimensiones (151 x 100 centímetros) y su carácter institucional lo convierten en una pieza relevante tanto desde el punto de vista artístico como histórico. Sin embargo, durante décadas, su titularidad quedó sepultada bajo el silencio administrativo, la desaparición de la entidad propietaria y la normalización de un depósito que nadie revisó a fondo.

La investigación arrancó casi por casualidad, cuando los agentes detectaron la presencia de una pintura “en paradero desconocido” dentro de la exposición La Moda en la Casa de Alba, celebrada entre octubre de 2023 y marzo de 2024. A partir de ahí, comenzó un trabajo minucioso de archivo, bibliotecas y estatutos olvidados que acabaría señalando una conclusión clara: la obra no era privada, sino patrimonio del Estado.

Cuando el arte se pierde en la burocracia

La clave estaba en la extinta Sociedad Española de Amigos del Arte, una institución fundamental para la vida cultural del siglo XX español, disuelta formalmente a comienzos de los años ochenta. Según sus propios estatutos, todo su legado artístico debía integrarse en el Patrimonio Cultural del Estado tras su desaparición. Y La Chata era uno de esos bienes.

Fue entonces cuando la Policía Nacional informó al actual duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart Martínez de Irujo. La Casa de Alba comprobó que el cuadro llevaba en el Palacio de Liria desde septiembre de 1973, custodiado como depósito, y reconoció su titularidad pública. La investigación permitió además localizar otros dos óleos en idéntica situación, ambos firmados por José Moreno Carbonero y dedicados a Alfonso XIII y Eduardo Dato.

Este caso no habla solo de cuadros recuperados, sino de cómo el patrimonio puede diluirse entre instituciones desaparecidas, herencias cruzadas y silencios prolongados. Durante medio siglo, nadie reclamó formalmente La Chata. Nadie la buscó con insistencia. Nadie preguntó por su destino final. Y, sin embargo, ahí estaba: colgada, vista, admirada, pero jurídicamente huérfana.

Sorolla, más allá del icono

Joaquín Sorolla es uno de los pintores más reconocibles del arte español, pero su obra institucional sigue siendo menos conocida que sus escenas de playa y luz mediterránea. La recuperación de este retrato devuelve foco a una faceta más política y simbólica de su producción, ligada al poder, la representación y la historia oficial.

La Casa de Alba ha manifestado su voluntad de que las tres obras pasen a disposición del Estado y sean depositadas donde determine el Ministerio de Cultura. El gesto cierra el caso con elegancia, pero deja una pregunta abierta: ¿cuántas Chatas más siguen colgadas sin que sepamos realmente a quién pertenecen? @mundiario

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