Artistas españoles levantan la voz para nombrar a los niños y niñas asesinados en Gaza

En la Puerta del Sol, Madrid se convirtió en un escenario de memoria y denuncia. Artistas, escritores y cineastas españoles unieron sus voces para recitar los nombres de 18.500 niños y niñas asesinados en Gaza desde octubre de 2023.
Pedro Almodóvar, director. / RR SS.
Pedro Almodóvar, director. / RR SS.

La fuerza simbólica de un nombre es poderosa. Nombrar implica reconocer, humanizar, hacer imposible el olvido. Esta premisa fue la que guió la iniciativa del colectivo Artistas con Palestina, que convocó a decenas de personalidades del panorama cultural español para pronunciar, uno a uno, los nombres de los niños y niñas muertos en Gaza desde que se reanudara el conflicto en octubre de 2023. Luis García Montero, director del Instituto Cervantes y poeta, fue el primero en tomar la palabra, recordando que la indignidad de un genocidio televisado golpea incluso a quienes han conocido muchas batallas de la vida. 

El acto, que se prolongó desde el mediodía hasta la noche en la emblemática plaza madrileña, reunió a artistas de diversas disciplinas: Miguel Ríos, Silvia Abascal, Fernando León de Aranoa, Jorge Sanz, Abril Zamora, María Botto, Loles León o Luis Miguel Seguí, entre otros. Cada lectura buscaba traspasar la estadística y convertirla en nombres propios, vidas interrumpidas, historias que el mundo parecía dispuesto a dejar pasar.

Los datos son estremecedores. Según el Ministerio de Sanidad de Gaza, 64.229 personas han perdido la vida en este conflicto, y el 30,2 % eran menores de 18 años, entre ellos 1.009 bebés. Cada nombre recitado en la Puerta del Sol es, por tanto, un recordatorio de la magnitud de la tragedia y de la responsabilidad colectiva de la comunidad internacional. La iniciativa no se limita a un gesto simbólico: pretende poner en primer plano la cuestión de la impunidad y la indiferencia mediática que rodea a Gaza.

La participación de figuras como Pedro Almodóvar subraya la dimensión ética y cívica de esta acción. El cineasta defendió la protesta que, días antes, provocó la suspensión de la última etapa de la Vuelta Ciclista a España en Madrid, considerándola un acto legítimo de conciencia frente a políticas que normalizan la violencia y el sufrimiento. La transversalidad de la movilización, según Almodóvar, refleja un despertar social que trasciende ideologías y edad: ciudadanos de todos los sectores se sintieron convocados por la urgencia de la dignidad humana.

Más allá del acto puntual, lo ocurrido en la Puerta del Sol plantea preguntas profundas sobre el papel del arte, la cultura y la sociedad civil en la denuncia de las injusticias internacionales. Nombrar a los niños asesinados no solo es un homenaje, sino también un acto político, un recordatorio de que los conflictos bélicos contemporáneos, aunque lejanas geográficamente, afectan la conciencia global y exigen posicionamientos claros. España, con su historia de movilización social y cultural, se sitúa una vez más como escenario de expresión ética frente al silencio y la indiferencia internacional.

En última instancia, la lectura de estos 18.500 nombres no puede verse únicamente como un acto de solidaridad. Es una lección sobre memoria y humanidad: un llamado a que la política, los medios y la sociedad reconozcan la magnitud de la tragedia, y que los niños y niñas que ya no pueden hablar sean escuchados a través de quienes aún tienen voz. La iniciativa recuerda que la cultura no es neutral: puede ser vehículo de denuncia, espejo de conciencia y herramienta para la justicia. @mundiario

 

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