El verdadero sentido de la Navidad
Llegan los atardeceres de ensueño, los aires frescos, las luces y las muchas costumbres y tradiciones que tenemos los ticos en diciembre, nos anuncian la llegada de la Navidad.
Les saludo con esta nota muy emocionada e inspirada y es que, en lo personal, esta época es mi favorita del año. Quiero contarles lo que para mí es el verdadero sentido de la Navidad. Esto porque lamentablemente, he visto como este sentido se ha tergiversado con el tiempo. Para ello, partamos del origen de esta palabra. La palabra Navidad proviene del latín “Nativitas”, que significa nacimiento.
En el mundo cristiano, por tanto, se refiere a la festividad anual en la que se conmemora el nacimiento de Jesucristo. Un tiempo comprendido entre Nochebuena, es decir la noche del 24 de diciembre, hasta la festividad de los Reyes Magos. Según esto, el verdadero significado de la Navidad debería de ser este, el celebrar el nacimiento de ese ser que llegó como “El Salvador”. Sin embargo, sin importar si usted que me lee es cristiano o no, todos deberíamos de llevarnos un mensaje al final. A fin de cuentas, algo que aprendí en una optativa de la universidad, llamada “Religiones del mundo”, es que el origen y verdadero sentido de cada religión es: “que vivamos bien los unos con los otros”. Pero, en fin, no quiero ahondar mucho en este tema, sino centrarnos en esta época llamada Navidad.
La Navidad no es derrochar
A partir de octubre los comercios se llenan de artículos y decoraciones con sentido navideño. No digo que esté mal, ni los voy a tachar, pues su propósito es vender, de eso viven. Lo que se convierte en algo negativo es cuando creemos que la Navidad está únicamente en comprar desmesuradamente, sin hacer una debida planeación de qué es lo que necesitamos y estamos en condición de comprar.
Yo no sé quién dijo que tenemos que estrenar en Navidad, pero estoy segura de que no lo dijo pensando en aquellas personas que no tienen que comer, que viven en las calles, que se encuentran en un hospital luchando por su vida, que están privado de libertad. ¿O es que acaso ellos no merecen tener una feliz Navidad? Por supuesto que a muchas personas nos encanta lucir bien y tener ropa nueva, pero ese no es el sentido de la Navidad y si usted puede darse ese lujo hágalo, pero también lo invito a pensar en todas esas personas que no pueden y ayudarles de la forma en la que usted pueda. Verá que con este gesto inmediatamente tendrá una festividad más alegre.
Si usted tiene la bendición de tener una familia y compartir con ella, siéntase seguro que eso es tener una linda Navidad. No importa si tienen un gran banquete en Nochebuena o si sólo pueden comer una tacita de sopa. La idea de la Navidad tampoco es atragantarse con comida ni alcohol. El sentido de la Navidad es compartir el “bocadito”, como decimos los ticos, que tenemos con los demás. Piense que mientras usted quizás rompe su dieta comiendo de más, hay muchos que desearían ese bocadito, y no sólo en Navidad, sino todo el año.
Si usted tiene niños en su familia, probablemente sabrá que muchos esperan el o los regalitos que le traerá el Niño o Santa. Es una tradición que se ha conservado por años y que, a todos, cuando niños, nos encantaba. En lo personal recuerdo muy bien un año, tenía alrededor de 7 años, vi en televisión que anunciaban una casa grande de barbies y un carrito de esos grandes eléctricos, era un mini cooper eléctrico descapotable rosado, una preciosura. Ya sabía lo que le iba a pedir “al Niño” y corrí a hacerle la carta. El 25 de diciembre de ese año me desperté y fui a buscar los regalos y, adivinen qué…no llegó lo que yo quería. A cambio, el Niño me había dejado un conejito rosado de peluche. Me puse a llorar porque no era la casita de las barbies, ni el carrito; mi mamá entonces me explicó que el Niño tenía que darles regalos a todos los niños y que, por tanto, no podía comprar regalos caros, no le alcanzaba la plata. Yo me quedé satisfecha con la explicación y, hoy en día, aún conservo ese conejito rosado.
A lo que voy es, si bien todos los niños se ponen felices por sus nuevos juguetes, usted como adulto no se sienta culpable por no poder darle ese lujoso carro eléctrico, esa nueva consola de videojuegos o cualquier otro regalo que quiera el niño y no pueda permitirse. Mejor enséñele que el verdadero sentido de la Navidad es compartir, vayan a algún sitio o casa y compartan lo que puedan con los demás. Que el niño aprenda que la Navidad es compartir, que es regalar sonrisas, que es amar, no que es el juguete de moda.
La Navidad es pensar en el otro
En lo personal, siento que el sentido de la Navidad es pensar en los demás. No crean que soy la Madre Teresa, estoy lejos de tan siquiera llegarle a los tobillos, como dicen, pero creo que no hay nada más lindo y satisfactorio que ver a los demás sonreír. Imagino que en algún momento han visto la Teletón, dígame que no soy a la única que se le eriza la piel cuando ven a esos niños sonreír cuando ven una gota de esperanza en que las personas les pueden ayudar a tener una mejor calidad de vida. ¿No sería mucho más lindo ver a más personas sonreír que simplemente estrenar un nuevo “outfit”, atragantarse de comida, quedar totalmente ebrio o comprar regalos por compromiso?
Le reitero que es sólo mi forma de pensar y que no necesariamente tiene que estar de acuerdo conmigo, pero puede intentarlo un año, a ver cómo le va. Y repito, puede hacer su fiesta, puede estrenar, puede tener una gran cena, puede comprar regalos costosos, si Dios le dio la bendición de ser así de privilegiado, no hay nada de malo con hacerlo, pero también piense en otra persona o familia menos privilegiada que la suya, verá como se le hincha el corazón de felicidad. Y si usted no es tan privilegiado como para ayudar de forma económica, tranquilo, que no es la única forma en la que se puede pensar en el otro. Regálele una sonrisa, sea amable, sea honrado, ayude en lo que sea que esté a su alcance.
Y de todo corazón, les deseo una muy ¡Feliz Navidad y un Próspero 2023! @mundiario



