Para la tica Valentina Maurel su película representa la crudeza del proceso de crecer

La producción de Tengo Sueños Eléctricos espera estrenar la cinta en Costa Rica en los primeros meses de 2023.

 

Película costarricense Tengo sueños eléctricos. / RR SS
Película costarricense Tengo sueños eléctricos. / RR SS

Eva no soporta que su madre reforme su casa y deshacerse del gato, su padre vive una turbulenta segunda adolescencia, la trama de Tengo Sueños Eléctricos gira en torno a esta relación padre-hija luego del divorcio. La cinta se filmó en su totalidad en barrios de San José, además, involucró a tres países, Bélgica (Wrong Men), Francia (Geko Films) y Costa Rica (Tres Tigres Films).

Valentina Maurel, de raíces que la ligan a Francia y Costa Rica, incursionó en la escritura y dirección de su primer largometraje, luego de la realización de los cortometrajes, “Paul está Aquí” y “Lucía en el Limbo”, el primero galardonado con el premio Cinéfondation en Cannes en 2017 y el segundo seleccionado en la semana de la crítica en Cannes 2019.

Valentina, que en estos días tiene una agenda cambiante, entre a viajes para acompañar a su película por festivales de cine en Europa y Asia, además de dividir sus días entre Bruselas y las afueras de París, conversó con Mundiario Costa Rica sobre “Tengo Sueños Eléctricos”, sus inicios, proyectos que vienen y el estado del cine costarricense.

Directora costarricense Valentina Maurel. / RR SS
Directora costarricense Valentina Maurel. / RR SS

Los inicios

-Valentina entre hacer la peli, los festivales, viajes  ¿Cómo es tu día a día?

Pues hace cuatro años que no tengo día a día, no tengo un día cotidiano estable. He estado viviendo por ahí, por allá, estuve haciendo la peli. Entonces, espero que mi día a día sea levantarme no muy temprano, desayunar alguna tostada con aguacate, leer, escribir escuchando música e ir al mercado, pero no estoy ahí todavía.

-¿En qué momento decidiste dedicarte al cine?

A los 16 años vi la primera película de Lucrecia Martel que se llama “La niña santa”, me gusto tanto que sentí que el cine era un lugar en el que uno podía identificarse con un personaje, de vivir experiencias muy fuertes, más fuertes que la vida a veces. Eso es como lo que me pasó a mí, dije, esto es más importante de lo que yo pensaba.

Luego estuve en contacto con gente que hacía cine en Costa Rica, porque mi madrastra era productora. Vi como ella estaba produciendo una película, la de Gilda Pacheco “Del amor y otros demonios”. Me di cuenta que no era imposible hacer cine.

-¿Cómo empiezan tus estudios de cine?

Yo en Costa Rica estudié un año historia del arte, pero me di cuenta que no me interesaba tanto, creo que nunca fui a clases (Entre risas). Ese fue el año que me tomó decidir irme de Costa Rica. A los 19 años me fui a estudiar a París, a la Nueva Sorbona.

Me pareció todo muy teórico, allá lo que forman son intelectuales, yo no me veía a mi misma como una intelectual, yo quería ser camarógrafa o asistente de dirección, me veía más como en algo técnico, entonces me fui a Bélgica.

-Entonces, ¿No tenías en mente ser directora en ese momento? 

En ningún momento pensé en ser directora, nada más pensé que el cine era mi vida y desde algún lugar quería acercarme a eso. Yo pensaba que los directores eran personas, no sé, intimidantes, con mucha autoridad, yo no me veía así para nada.  Me parecía muy inalcanzable.

-¿Cómo se da ese cambio de perspectiva?

Cuando fui a Bélgica, entré a una escuela técnica, quiere decir que no tenía formación de dirección, era una escuela muy artística. Tuve una formación en producción, en asistencia de dirección, pero siempre tiene que haber un estudiante que dirija los ejercicios y nadie quería hacerlo, porque en realidad dirigir es el que toma las decisiones, también es el que tiene que cargar con la vergüenza de que salga mal el ejercicio, si sale mal. Eso terminaba haciéndolo yo.

-Por así decirlo, ¿Sientes que necesitabas ese empujón?

Quizás en el fondo yo quería dirigir, y no lograba admitirlo a mi misma, ocupaba un empujón definitivamente, casi que me obligarán.

-Una vez incursionan en la dirección es que llega el primer corto, ¿Cómo fue el proceso para filmar “Paul está Aquí”?

Ese corto lo hice cuando entré a una escuela de dirección. Ahí te daban un año para hacer el cortometraje, vos tenías que escribir un guion y si te lo aceptaban te daban el presupuesto, que es dinero del estado. Por dicha me dieron el presupuesto, y teníamos 8 días para grabarlo, pero yo pedí 2 más.  Paul está Aquí, es un cortometraje que trata de una relación padre e hija, como el corto que acabó de hacer, es en francés, con una estética muy distinta a lo que hago ahora, Es un cortometraje invernal, un poco frío, pero así me sentía en esa época.

-Este corto es el que seleccionan con el premio Cinefondation ¿Cómo fue esa experiencia?

Esa sección es para cortos de estudiantes, es como el sueño de cualquier estudiante de cine es entrar en esa selección, es la más importante del mundo. Cuando me enteré de que la habían seleccionado para mí fue increíble, totalmente inesperado, me asusté de hecho. Cuando fui a Cannes, era todo como muy intimidante, y jamás pensé que me iba a ganar el premio, pero ahí definitivamente mi vida tomó otro rumbo, que en ese momento no me daba cuenta de que iba a ser tan determinante.

-Luego es cuando haces tu primera producción en español y en CR con “Lucía en el Limbo” ¿Sentías la necesidad de volver?

Después de ganar ese premio, la gente que estaba alrededor mío consideraba que era momento de hacer un largometraje, y aprovechar ese spotlight, pero antes de ganarme ese premio yo quería volver a Costa Rica y hacer pelis acá. Como el cortometraje estaba en francés, la gente esperaba que hiciera algo en francés y en Bélgica.

Tomé la decisión de volver a Costa Rica, hacer un corto en San José, en español, a ver como me iba, por dicha ese corto lo terminamos con un equipo que era en parte de Bélgica, en parte de Costa Rica. Por dicha le fue bien al corto, lo seleccionaron también en Cannes en la semana de la crítica, pero fue un riesgo también.

-Pasar de trabajar en Bélgica, en francés, a Costa Rica, en español ¿Qué tanto cambió a la hora de hacer “Lucía en Limbo”?

Cambió mi estilo, no eran planos fijos, la estética no era tan fría. Yo sentía que no podía filmar San José así, tenía que ser más orgánico. Cambió mi estética, y también mi manera de trabajar, la disfruté más, porque de pronto la dinámica de los equipos en Costa Rica está menos codificada que en Bélgica, donde la industria es más pesada, con más dinero, y eso me hizo trabajar con un equipo más joven.

Tengo sueños eléctricos

Este proceso de educación, la realización de “Paul está aquí” y “Lucia en Limbo”, es lo que va formando el estilo y los temas que toca “Tengo Sueños eléctricos”.

Sí, el primer corto era una relación Padre e Hija, el segundo es el despertar sexual de una adolescente, en el largometraje estos temas se mezclaron. Eso fue casi sin querer, yo nada más empecé a escribir la historia de una familia y de pronto se fue formando la temática general de la película, que era más centrada en la relación padre e hija, luego surgió algo relacionado con la transmisión de la violencia. Puede desarrollar más a mis personajes, porque en los cortos bueno…

-La producción de la película involucró a tres países, Bélgica (Wrong Men), Francia (Geko Films) y Costa Rica (Tres Tigres Films) ¿Qué significó esto para la cinta?

Claramente, es difícil financiar una película solo con fondos costarricenses, yo como tenía relaciones con Bélgica y Francia hicimos una coproducción con estos dos países. La mayor parte vino de Bélgica. La dificultad cuando uno pide fondos en otro país es que ellos te obligan a gastar esos fondos casi enteramente en el país de ellos, contratando gente de allá o haciendo toda la postproducción en Bélgica, entonces eso fue lo que hicimos. Fue bueno porque pudimos financiar la película, pero generó ciertas restricciones.

 -¿Cómo viviste tus dos roles de escribir y dirigir?

Es verdad que la escritura de guión es una cosa un poco solitaria y que toma tiempo, este guión, me tomó como tres años terminarlo. En general, me gusta al empezar a escribir, pensar en los personajes antes que en la trama, en la estructura de una historia o un tema. Eso fue lo que empecé a hacer, escribí el personaje de Eva, poner en situación, escribir los personajes de esta familia y poco a poco imaginando escenas que quería en la película, deseos de barrios de San José que quería filmar, de música que quería escuchar. Ahí poco a poco se fue armando la película.

El proceso de casting en Costa Rica fue muy lindo, porque vimos a mucha gente de lugares distintos, con y sin formación de actor, casteamos a gatos. Como todo mundo se conoce en Costa Rica, la gente llegaba, me decía “Ay conozco a tu papá” o “Conozco a tu mamá”, “Yo soy de Zapote”, fue muy lindo. Luego, el proceso creativo en rodaje es muy lindo, porque es donde se subliman todos los esfuerzos que uno hizo durante la escritura de guion y de casting. Sucede algo bastante mágico cuando ves a los actores encarnar a los personajes.

-Sobre el proceso de casting ¿Cómo sabes cuál es el actor que necesitas para cada personaje?

Es difícil saberlo, en general nunca lo sé inmediatamente. No se trata de tener alguien que sea excelente delante de ti, sino alguien con quien puedas generar una confianza y que sea una persona valiente, porque mucha valentía para actuar, mucho coraje. También requiere talento, pero hay gente con talento con la que a veces no se puede trabajar.

-Toda la filmación se da en el país ¿Cómo fue ese proceso de rodaje?

Regresé como 8 meses a Costa Rica, pasamos como 6 meses preparando la peli y ya filmamos como 7 semanas en San José. En plena pandemia, pero por dicha cuando filmamos en un momento en que la transmisión del virus estaba muy baja.

Fue un rodaje muy lindo, filmamos en orden cronológico las escenas. En cine a veces si tienes que filmar en una sala de hospital, todas las escenas que son ahí las haces en desorden, por cuestiones de dinero. Nosotros decidimos filmar todo en orden cronológico para que los actores pudieran cargarse de la energía de sus personajes, desarrollar una memoria física de sus personajes, y eso fue importante para la actuación.

-Durante el rodaje, ¿Cómo se desarrolló esa relación con los actores y el equipo de producción?

Aquí quisiera mencionar a Kim Picado, ella fue muy importante en todo el proceso, fue ella quien me ayudó a encontrar los actores, a dirigirlos y sobre todo a generar una relación de confianza con ellos, En realidad, ella, yo, Daniela Marín y Reinaldo Amien, los actores principales, teníamos un núcleo de amistad, confianza, intimidad, trabajamos desde ahí, apoyados por un equipo de rodaje no muy grande, éramos 15 y 20 personas.

Con los otros actores pudimos trabajar bastante antes del rodaje con Vivían Rodríguez, José Pablo Sagrada y Adriana Castro que es la niña.

-Sin referirse a la trama ¿Cómo describirías a los personajes de Tengo sueños eléctricos?

Son personajes bastante ambivalentes, tienen una cierta ternura y a la vez una gran brutalidad. A mí me fascina como a veces las personas tienen dimensiones positivas y a la vez sumamente negativas, que están atravesadas por cuestiones de vida y a la vez de muerte, yo creo que todos los personajes son así,

Incluso Eva, que es la “heroína” de la peli, que sufre de las acciones de los adultos alrededor de ella, pues incluso ella no es un personaje tan heroico, tiene sus defectos, sus dimensiones violentas.

-La trama gira en torno a la relación de Eva y Martín. ¿Cómo es esa relación?

La relación de Eva y Martín es muy compleja, en la que hay mucho amor, pero también hay mucha tensión, porque son personajes que les cuesta hablar… les cuesta ponerle palabras a lo que sienten, Tienen una complicidad de ternura y rabia.

-¿Cómo fue ese trabajo con Daniela Marín (Eva) y Reinaldo Aimen (Martin) para lograr plasmar esa relación?

Para mí un personaje no es lo que dice, que es, sino lo que hace, cómo se sienta, como se mueve, como se viste, como come, etc. Estos personajes confunden la rabia y la ternura,

Con los actores, eso fue lo que tuvimos que trabajar a nivel muy físico, que ellos lograrán conocerse mucho para tener esta familiaridad, en la que de pronto la ternura escala a una rabia terrible que los hace salir de control. Esa escalada tan rápida fue difícil de trabajar en la actuación, era importante que no fuera psicológico el proceso de trabajo. Que no fuera intentar entender psicológicamente los personajes, sino cómo son ellos en su cuerpo.

-¿Cómo le definirías la película para el público?

Yo creo… Que Tengo Sueños Eléctricos es una película que mira con ternura y con crudeza el proceso de crecer.

-Y para ti ¿Qué significa la peli?

Para mí…significa el fin de una etapa en mi vida, en donde observo lo que es la dificultad de entender que la adultez no es un lugar en el que uno accede a una madurez, una estabilidad, emocional o intelectual, sino que un lugar en el que uno a veces está igual de extraviado que el adolescente que uno fue. Tengo sueños eléctricos es eso, la historia de una trayectoria de la adolescencia a la adultez, en que la adultez y la adolescencia se confunden.

-¿Cómo describirías a los artistas con los trabajaste en esta peli?

Voy a empezar con Nico Wong, director de fotografía, él es sumamente riguroso y preciso, a la vez muy sereno. Trabajar con él da mucha paz, para una persona atormentada como yo es importante.

Daniela Marín, la actriz principal, es absolutamente valiente, tiene un instinto muy fuerte que la guía. Reinaldo Amien, es un pan de Dios, que tiene muchísimo talento como actor y es mucho más dócil que su personaje.

 Erick Vargas, el sonidista, es muy talentoso y a la vez una montaña de tranquilidad, el te convierte un rodaje, que es normalmente un lugar tenso, en lugar familiar.

-Sobre el título, ¿De quién son los sueños eléctricos?

Habla de los sueños de todos los personajes. Habla de cómo a veces decimos más cuando contamos nuestros sueños, que en la vida cotidiana que no encontramos palabras para decir lo que queremos decir o lo que sentimos.

Futuros proyectos, y el cine costarricense

.-Hay un proyecto en el que vas a participar relacionado con el fútbol femenino ¿En qué etapa se encuentra esto?

Sí, es un proyecto en camino, pero todavía está en escritura, yo no soy la que está escribiendo el guión.

Hablaría de todo el proceso de profesionalización del fútbol femenino, la historia sería alrededor de tres jugadoras que se preparan para jugar un partido, que es el primero en que Shirley Cruz jugó en Costa Rica con un contrato profesional. 

-¿Qué otros temas te gustaría desarrollar en futuras cintas?

Pues ahorita, estoy escribiendo otro proyecto que también quiero filmar en Costa Rica. No puedo decir mucho sobre la historia, pero siento que voy a concentrarme más en uno de los personajes en esta película, que es el personaje de la madre, que aquí desgraciadamente no lo pude desarrollar mucho. Probablemente, sea una historia de nuevo de familia en San José, voy a intentar hablar menos de la adolescencia, voy a ver que le encuentro interesante a la adultez.

-Trayendo de vuelta el caso de la coproducción entre tres países para hacer Tengo sueños eléctricos ¿Hacen falta estructuras de colaboración de Costa Rica con otros países para impulsar el cine?

Sí. En realidad, lo que creo que es necesario es tener una ley de cine que le dé prioridad a las producciones costarricenses, en términos de difusión, es decir, que no compitan en salas con pelis comerciales gringas que por supuesto tienen más capacidad de promoción, pero también que se permita que se generen acuerdos de coproducción más justos con otros países.

Por ejemplo, cuando un país da mucho dinero, si Costa Rica no da cierto porcentaje, no puede ser una coproducción. Entonces, eso nos pone a los directores costarricenses en una situación muy difícil porque, por un lado, tenemos que conseguir dinero, pero, por otro lado, queremos que las pelis sean ticas. No es justo que nuestra identidad cultural pertenezca a otro país.

-Conoces bien la transformación del cine en Bélgica ¿Costa Rica podría seguir los pasos?

Bélgica apostó por tener estas estructuras, esta ley de cine, que le daba prioridad a la producción local y a la vez la participación de la empresa privada en la industria del cine, y a la vez lograron atraer a producciones internacionales para venir a filmar en Bélgica. Generó una industria que genera dinero, que genera trabajo, siento que Costa Rica podría alcanzar eso, lo que pasa es que se ha abordado solo desde la perspectiva de atracción de capital extranjero, sin abordar tanto la importancia de la producción local,

-En estas circunstancias, ¿Cómo ves el estado del cine costarricense?

Pues el cine tico tiene esto que es un poco milagroso, que a pesar del retroceso que estamos viviendo nunca ha estado mejor, el año pasado Clara Sola estuvo en Cannes, este año estuvo Domingo y la niebla en Cannes también, está mi película circulando en festivales.

Yo creo que esto va a seguir, hay un montón de gente talentosa en Costa Rica, sobre todo cineastas, mujeres, pero no podemos seguir contando con el efecto milagro si queremos que esto siga desarrollándose, pues tiene que haber un apoyo gubernamental, si no estas personas terminarán optando por irse al extranjero o para poderse ganar la vida van a terminar haciendo otras cosas. El futuro está ahí, pero está en peligro. @mundiario

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