Berek·et: el fuego manda en A Coruña
En septiembre de 2023, Bereket abría sus puertas en A Coruña sobre los restos (y los recuerdos) del mítico Pataca. Hoy, casi dos años después, el restaurante ha consolidado su propuesta con una firmeza que huele —literalmente— a brasa.
A primera vista, el local sorprende: líneas limpias, luz natural a raudales y una ventana panorámica que enmarca con orgullo la renovada rampa del Matadero, tan inesperadamente estética como brutalista. Pero lo esencial sigue estando en los fogones. Y en Bereket, el fuego es el protagonista.
Durante nuestra última visita, el pasado 6 de junio, nos reencontramos con una cocina de precisión y carácter. Las croquetas de erizo, melosas y potentes, abren el apetito como un susurro marino con intención. Les siguieron los corazones de alcachofa, perfectamente braseados, acompañados por notas suaves de ajo asado y crema de tomate: un homenaje vegetal al umami más serio.
Pero el clímax, inevitablemente, llega con la carne. Probamos dos cortes excepcionales: 1.250 gramos de chuletón de Angus y 1.500 gramos de chuletón de vaca Jersey. Ambas piezas, maduradas con rigor y servidas al punto exacto, son puro músculo gustativo. Tiernas, jugosas, sin excesos ni artificios: carne que habla por sí sola. No hacen falta discursos.
Mención especial merece Chelo, la anfitriona perfecta, que con su amabilidad y dulzura te hace sentir en casa nada más cruzar la puerta. No es solo una presencia: es un gesto constante de hospitalidad que eleva la experiencia y le da alma al espacio.
El servicio acompaña sin imponerse. Discreto, atento y con una solvencia que raramente se ve en aperturas tan recientes (y sí, aunque suene a tópico, todavía se agradece que sepan sugerir un vino sin recitar la carta entera).
Bereket no es solo un restaurante. Es una afirmación. De territorio, de cocina directa, de respeto por el producto. Lo mejor que puede pasarle a una ciudad: que la excelencia decida quedarse en el barrio.
Puntuación: 10/10.
Recomendado para: carnívoros serios, estetas del fuego, amantes de las sobremesas lentas, las ventanas con vistas y los abrazos sin abrazo de Chelo. @mundistyle
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