Pocas veces en la historia del séptimo arte hemos visto que una saga de películas se extienda hasta una décima entrega; sin embargo, Fast & Furious ha roto la barrera de los dos dígitos, con la presentación de una entrega que llegó para generar gran polémica pues, aunque haya quien piense que es una exageración, no se puede negar que está siendo un éxito taquillero.
Fast X llegó a las salas de cine el pasado 19 de mayo de 2023, y durante su primer fin de semana obtuvo 67,5 millones de dólares en Estados Unidos; y, aunque queda por detrás de la anterior entrega, para una semana después de su estreno ha acumulado más de 300 millones de dólares a nivel mundial y probablemente romperá el récord de los 500 millones, eso nos lleva a pensar.
¿Realmente el público está cansado?
Es común ver que en redes sociales, los internautas se tomen en forma de burla estas películas, pues desde hace algunas películas las aventuras habían rayado e incluso sobrepasado los límites de la física y la realidad en general; y, con la llegada de una décima entrega las redes explotaron en contra del estreno.
Sin embargo, se puede notar que el público continúa asistiendo a las salas de cine, y es que en realidad hay varias razones por las cuales esto sucede. Podemos considerar ante esto el morbo, la simpleza, el fanatismo y hasta la tentación.
Por morbo
En cuanto a este tema, sabemos que las películas buscan explorar los límites de lo humano, pero esto no es por hacer contenidos ridículos, sino, es una gran estrategia de marketing, en la que podemos encontrar escenas de acción en su mayoría reales que favorecen la sensación del espectador al ver la película.
Es evidente que no todo puede ser real, como el caso de la escena de la presa en esta décima película; pero vemos carreras, explosiones y choques reales, que ayudan a la inmersión de la acción; la saga sabe que para muchos es una burla, por ello busca dar un golpe con guante blanco, demostrando que la burla bien hecha puede generar buenos resultados.
Por su simpleza
No es sorpresa que estas películas cuentan con las premisas y resolución más simples, se sacan contextos de la maga, como en regreso de la muerte de Han y Gisele Yashar, o el poder de la fe y la familia que mueve montañas; pero eso es lo que las hace tan buenas, no puedes llegar a exigirle la profundidad de una película de Scorsese o la complejidad de una película de Lynch.
Fast & Furious sabe que es el escape que la gente necesita para su día a día, una trama simple para disfrutar de la acción y aventura sin tener que pensar demasiado, además de personajes interesantes pero sin complicaciones; esta saga se sabe vender como entretenimiento y cumple con lo que promete.
No olvidemos el fanatismo
Hacemos referencia al fanatismo como algo bueno, no como algo extremista, y es que, como hemos mencionado en el Rumbo a Fast X, que estas películas son la muestra perfecta de que una saga apremia a sus fanáticos de corazón con referencias que van desde la primera entrega hasta las más recientes.
Apela a sentimientos, emociones, sensaciones y escenas míticas para producir un sentido de pertenencia con las personas apasionadas por esta historia de más de 20 años; hay niños que crecieron con estas historias, y muchos otros que se fueron disfrutando de estas aventuras, por ello y más, esta saga sigue manteniendo uno de los fandoms más grandes de la industria.
Aunque pueda funcionar como un arma de doble filo, esta décima entrega trae a personajes memorables de vuelta a la vida, nos hace referencia a los efectos que veíamos en la primera etapa de la saga, pero sobre todo trae de nuevo la esencia de las carreras callejeras.
¿Fast X es un éxito?
A pesar de que la décima entrega llegó en un punto muy competitivo por otros estrenos, la película apunta a ser un éxito taquillero; pero, más allá que eso, Fast X dentro de su universo se posiciona como una película mediana; es decir, está lejos de ser de las peores de la saga, pero tampoco entra en el top de las mejores.
En comparación con la novena película, esta regresa a una estética más realista; claro, seguimos teniendo escenas con cgi, pero esta vez no es tan descarado, no arruina la inmersión, al contrario, sí cumple su misión de soporte.
Por otro lado, podemos destacar el increíble trabajo de Jason Momoa, quien fuera de ser un estereotipo de hombre musculoso más, presenta un villano con motivaciones interesantes pero sin problemas en hacer cualquier cosa por cumplir sus objetivos; además, su personalidad lo posiciona como de los mejores antagonistas de las diez películas.
Ahora, Fast & Furious X tendrá que competir en su segunda semana con una de las películas más esperadas de Disney; La sirenita, pero aún tiene tiempo para seguir sumando éxito taquillero como muchas de sus predecesoras. @mundiario




