La reforma de Biden del derecho al voto fracasa en el Senado

Senado de EE UU. / Mundiario.
Senado de EE UU. / Mundiario.

La reforma pretendía “proteger el derecho al voto” en los estados conservadores, pero fue frenada por la oposición republicana y las divisiones internas del partido demócrata.

La reforma de Biden del derecho al voto fracasa en el Senado

El presidente de EE UU, Joe Biden, ha declarado sentirse “profundamente decepcionado” por el fracaso de su reforma electoral en el Senado, después de que dos congresistas del partido Demócrata se aliaran con la bancada republicana, e impidieran que el Proyecto de Ley saliera adelante.

El intento de los demócratas por modificar los protocolos del filibusterismo en el Senado, para aprobar esta nueva legislación electoral, fracasó después de que la votación en la cámara alta del Congreso de EE UU terminara en un 52 contra 48, a favor de la oposición republicana, cuando dos representantes demócratas (de Arizona y Virginia Occidental) se opusieron a votar en las líneas de su formación.

Los demócratas necesitaban de la mayoría simple, 51 votos, para aprobar la eliminación del obstruccionismo que permitiría que sus dos legislaciones electorales fueran aprobadas sin problemas.

¿Qué es el filibusterismo?

De acuerdo con analistas y politólogos , se trata de un tipo de “obstrucción parlamentaria”, que ocurre cuando los legisladores quieren aprobar un Proyecto de Ley, pero el partido contrario lo evita.

Las legislaciones llegan a la cámara alta de las manos de la Cámara de Representantes, allí los senadores deben debatir el proyecto y, posteriormente, votar en contra o a favor de terminar el debate para iniciar la aprobación o rechazo de la ley. El filibusterismo ocurre cuando no hay votos suficientes para terminar el debate, por lo que el partido contrario empieza a dilatar el proceso, continuando con los debates hasta que el proyecto naufrague.

En la actualidad, para acabar con el debate, se necesita de un Senado de 100 escaños, al menos 60 votos sobre 40. Los demócratas intentaron modificar estas reglas, para aprobar sus dos reformas.

Se conoce como la “opción nuclear”, y tiene como función la de reemplazar los 60 votos necesarios por la mayoría simple de 51. Para suprimir el filibusterismo, se tiene que contar con la mayoría simple. El partido de Biden tiene 48 senadores, dos independientes que ofrecen sus votos a la formación y el voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris. Pero dos senadores votaron en contra.

Divisiones internas

“Estoy profundamente decepcionado de que el Senado no haya defendido nuestra democracia. Estoy decepcionado, pero no desalentado”, dijo el mandatario estadounidense Biden en Twitter, al conocerse el resultado de la votación. Sin embargo, ha prometido seguir impulsando “cambios que permitan proteger el derecho al sufragio” en EE UU.

Los representantes de Arizona y de Virginia Occidental, Krystin Sinema y Joe Manchin, respectivamente, se opusieron a sus compañeros. Sinema argumentó que rechazaría las “acciones que profundizarían nuestras divisiones y arriesgarían repetidos retrocesos radicales en la política federal, cimentando la incertidumbre y erosionando aún más la confianza en nuestro gobierno”.

Eliminar el filibusterismo permitiría a los demócratas sacar adelante legislaciones sin que los republicanos puedan decir que no. Pero es que, para estos dos congresistas moderados, derogar este protocolo beneficiaría a los republicanos en caso de que consigan hacerse con la mayoría de escaños, durante las elecciones legislativas del ecuador del mandato, en este 2022.

Para Biden y el resto de su partido, la reforma del sistema electoral justifica el riesgo de que los republicanos puedan aprobar propuestas sin que los demócratas opinen.

La reforma de Biden

El presidente Biden impulsó dos proyectos que pretendían proteger el derecho al voto de los ciudadanos en estados conservadores, donde se han implementado medidas contra el voto por correo, por ejemplo, después de las acusaciones del expresidente Donald Trump, quien calificó de fraude las pasadas elecciones presidenciales, y responsabilizó al voto anticipado de ello.

La primera ley buscaría blindar el derecho a votar de manera remota y el voto anticipado, además de establecer que las elecciones se hicieran en un día feriado nacional, para aumentar la participación electoral. Hasta ahora, las elecciones se hacen en un martes laborable común.

En cuanto a la segunda norma, consiste en cederle al Departamento de Justicia las facultades de supervisar cualquier cambio a las leyes electorales, en estados donde haya “un historial” de discriminación contra minorías raciales o étnicas. @mundiario

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