Este fin de semana comienza la temporada de Fórmula 1 en Melbourne
Tras unas sesiones previas en las que algunas escuderías habían logrado elevar las expectativas, en Australia no habrá lugar a las pruebas con una sesión de fuego real.
Tras unas sesiones previas en las que algunas escuderías habían logrado elevar las expectativas, en Australia no habrá lugar a las pruebas con una sesión de fuego real.
La temporada de Fórmula 1 da el pistoletazo de salida, tras una pretemporada más movida de lo previsto. Así tras tres sesiones de entrenamientos donde algunas escuderías han aprovechado inflar la euforia, la realidad es tozuda. Y es que podríamos ser optimistas, agarrar los fríos números y darnos un baño de alegría con las relativamente cortas distancias que se aprecian. Un optimismo que nos llevaría a pensar que el hecho de que los Williams se hayan quedado a 4 décimas de Rosberg y a sólo unas milésimas de Hamilton, indica ciertas posibilidades de competitividad.
Si a eso sumamos que Vettel ha dejado su Ferrari a 4 décimas de los Williams, incluso llevaría a pensar en un mundial disputado. Por no hablar del buen ritmo de carrera mostrado por los Red Bull, pese a que no hayan encontrado la clave para trasmitirlo a una vuelta “mágica”. Incluso podríamos ver en Sauber una resurrección similar a la protagonizada por Williams la temporada pasada, por pedir…
Ducha fría
La realidad, más que un baño, lo que nos ha dado es una ducha fría, extremadamente fría. Y es que los números han pasado por alto un pequeño detalle sin importancia, Mercedes no ha utilizado el compuesto superblando para marcar los tiempos. Un compuesto que según los técnicos de Pirelli y confirmado por todo el Paddock, aporta del orden de un segundo de ventaja sobre el blando empleado por los alemanes. Así que habría que sumar un segundo más a todas las diferencias comentadas. Una ventaja que es todo un abismo en esta fórmula 1, donde reducir una décima es una losa. Para más inri, Mercedes ha combatido contra el único enemigo que les puede plantar sombra en 2.015, ellos mismos. Así han empleado la pretemporada en realizar amplias tandas de entrenamientos, probando cada componente hasta la extenuación, en busca de la perfección. Una perfección que han llegado a rozar, siendo la escudería que más kilómetros ha acumulado, sin apenas incidencias graves.
Si en 2014, sólo las averías les hicieron renunciar a tres victorias, es posible que este año se reduzca la esperanza para el resto. Y es que dentro de la escudería Mercedes, a nadie se le escapa que el objetivo es ganar todas las carreras de la temporada.
El abismo
Tras los Mercedes nos queda el abismo, una sensación de vacío que ninguna escudería ha logrado llenar, más allá de lanzar fuegos artificiales. Pese a las buenas sensaciones mostradas por Ferrari, el paso de los días parece haber dejado claro, que pese a que la mejoría es buena, no es suficiente para acercarse a Mercedes. En mejor lugar ha quedado Williams, que firmemente aferrada a las prestaciones del motor de la estrella, parecen en posición de confirmar lo realizado el año anterior. Es decir, ser los perfectos invitados de las fiestas Mercedes en el podium.
En el resto de escuderías las cosas no pintan mejor, Red Bull con el primer monoplaza en el que Newey se ha implicado a “tiempo parcial”, parece demostrar que las medias tintas no sirven. Todavía les queda mucho trabajo con el motor Renault, del que esperan una fuerte evolución para la carrera de Barcelona, así como lograr ser rápidos a una vuelta. En mejor lugar ha quedado el “equipo B”, los Toro Rosso han logrado una pretemporada sin sobresaltos, en la que sus pilotos debutantes han podido obtener mucha experiencia.
Los pobres más pobres
En el resto de escuderías el colapso financiero ha sido el gran temor durante este invierno. Un colapso forzado en parte por los proveedores externos, escocidos tras la quiebra de Marussia y Caterham, que les ha costado dinero y les ha llevado a cerrar el crédito. Hasta tal extremo que el propio Ecclestone, como si fuera Mario Draghi se ha visto obligado a abrir el grifo, en modo de adelanto en los ingresos televisivos, para que las escuderías puedan afrontar los pagos.
En esa línea ha resultado sorprendente la inscripción de Marussia, que correrá con el coche de 2.014, y que, pese a la presencia de Merhi para Australia, sigue buscando pilotos con sponsor. Una participación que se sustenta en los casi 50 millones de dólares que se embolsará merced al punto obtenido por el malogrado Bianchi la pasada temporada.
Y McLaren?
Dejamos para el final el caso de McLaren-Honda pues, pese a previsible, no deja de levantar ampollas. Y es que pese que a nadie se le escapa que los estrenos son complicados, basta con ver la pretemporada pasada del resto de fabricantes, el caso de Honda es decepcionante. Y es que la mayor decepción es que, pese a haber tenido todo un año de desarrollo en banco, no hayan logrado una unidad de potencia que pueda rodar con normalidad.
El rosario de averías protagonizado por el motor Honda en pretemporada, es digno del temario de cualquier escuela preparatoria de mecánicos de carreras. Lo peor es que las veces que ha corrido, mejor dicho las pocas, sus prestaciones no han destacado en absoluto sobre el resto. Si a ello sumamos la mala fortuna del accidente de Alonso, parece que estamos ante otro año en blanco para el asturiano. Y es que el optimismo con el que McLaren inició la pretemporada se ha ido diluyendo a pasos agigantados. Una disolución patente en las declaraciones de Boullier, que pasó de anunciar que serían competitivos en la primera carrera de Europa, para aplazarlo a las cuatro últimas del mundial. Y por si no fuese suficiente, la baja de Alonso para, al menos Australia, suma un nuevo mazazo para una escudería que no esperaba esta travesía en el desierto.