El convulso siglo XX aún no ha terminado, quince años después...

El autor observa tentaciones totalitarias a izquierda y derecha, bajo el anatema de “políticos, politiquillos y politicastros“ de aquella “longa noite” donde todos los gatos eran pardos.

Obama y Putin en el caso Snowden. / Dibujo de Dalcio Machado
Obama y Putin en el caso Snowden. / Dibujo de Dalcio Machado

El autor observa tentaciones totalitarias a izquierda y derecha, bajo el anatema de “políticos, politiquillos y politicastros“ de aquella “longa noite” donde todos los gatos eran pardos.

Un siglo XXI que se resiste, 15 años después, a dejar de ser el pasado XX. Números potenciales que se suceden en el relámpago de los fuegos fatuos de las imágenes virtuales. Instantáneas que se revelan automáticamente. Diarios etéreos que nunca cierran. Un tiempo  siempre en presente. El siglo del ilusionismo.

Ucrania, eternamente artificial, la Pequeña Rusia  en la frontera cambiante con la Gran Rusia, cuyo Zarevich Putin juega a declararse en  guerra fría y una parcial Unión Europea que, al ya inveterado amparo de los USA, llama “separatistas” o  “prorrusos” a cuantos realmente son tan rusos como los de la Crimea que Papá Stalin regaló a su satélite.

Crack mayor que el del 29 si no fuese porque los saltos mortales los da ahora con red el capitalismo financiero.

Antisemitismo en el más lato y exacto sentido, contra judíos y musulmanes, propicio a todas las insaciables xenofobias.

Tentaciones totalitarias a izquierda y derecha, bajo el anatema de “políticos, politiquillos y politicastros“ de aquella “longa noite” donde todos los gatos eran pardos.

Lo dicho: apenas terminado el 14, estamos solo a 30 años del 45.

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