Antes de liderar el universo cinematográfico de DC y dirigir taquillazos como Guardianes de la Galaxia, James Gunn tenía un enfoque mucho más crudo y directo. En sus inicios, el cineasta cultivaba una faceta oscura, irreverente y provocadora. Una buena muestra de ese pasado se encuentra en The Belko Experiment, una película de terror intensa, breve y que ha permanecido injustamente en la sombra.
Con apenas 90 minutos de duración, esta cinta escrita por Gunn, aunque dirigida finalmente por Greg McLean, propone un planteamiento que mezcla la crítica social con un suspense agobiante. El filme, disponible en Prime Video, pone a prueba los límites de la moral humana en condiciones extremas, todo bajo un envoltorio de sangre, paranoia y desesperación.
La historia sigue a Mike Milch (John Gallagher Jr.), un empleado de las Industrias Belko, que acude a su trabajo en lo que parece ser un día cualquiera. Sin embargo, nada resulta ser normal. El edificio, situado en un aislado paraje de Bogotá, Colombia, queda completamente cerrado de un momento a otro. Una voz misteriosa comienza a emitir órdenes por los altavoces: los 83 empleados atrapados deberán matarse entre sí si quieren sobrevivir.
La premisa recuerda a un juego macabro de supervivencia, con ecos de Battle Royale o El experimento. Sin embargo, lo que la hace especial es su origen, Gunn concibió la historia tras soñar que estaba atrapado en una oficina donde una voz le obligaba a matar compañeros de trabajo. Esa visión terminó cristalizándose en un guion que combina elementos de terror psicológico con una crítica feroz al entorno corporativo y la obediencia ciega a la autoridad.
Por desgracia, Gunn no pudo dirigir la película. En el momento de su rodaje, ya estaba inmerso en su trabajo con Marvel, y el encargo recayó en McLean. Aunque su dirección es sólida, no alcanza el sello gamberro y estilizado que Gunn ha convertido en su marca personal. La película opta por un tono más sobrio, destacando en el terreno del thriller antes que en el humor ácido o la sátira pura.
A pesar de sus limitaciones, The Belko Experiment es una propuesta inquietante que funciona como una cápsula del viejo James Gunn: arriesgado, oscuro y lleno de ideas incómodas. No es una obra maestra, pero sí una pieza curiosa que se disfruta con tensión y que deja más de una escena grabada en la retina.
Si te intrigan las películas que juegan con lo psicológico y lo salvaje, esta es una joya escondida. Ya puedes verla en Prime Video. @mundiario




