¿Una cinta sobre el escándalo sexual y la familia real? Claro que estoy dentro. Netflix acaba de estrenar La gran exclusiva, una película que retrata la audacia de las mujeres detrás de aquella extraña y cínica entrevista del Príncipe Andrés donde intentó deslindarse de su amistad con Jeffrey Epstein y pretender no saber nada de los abusos (sexuales) que este cometía en sus mansiones.
Y de entrada te digo, si buscas una película llena de acción esta no es la película adecuada. Arranca de una manera lenta que se encarga de mostrar el ímpetu de su protagonista y su deseo por ofrecer historias de calidad.
Una adaptación casi perfecta
La trama avanza divagando hasta que de pronto entra en el juego un paparazzi, y los trabajos de cada uno de estos comunicólogos convergen en la investigación de Andrés en torno a Epstein, aunque de inicio es una historia que los altos mandos no desean investigar.
He de admitir que yo tengo debilidad por las películas de periodismo, pero más allá de eso, esta es una historia brillantemente reconstruida, donde enaltecen aún más a Sam McAlister, Emily Maitlis y Esme Wren, porque teniendo todo en contra, su audacia logró evidenciar uno de los horrores reales más sonados de los últimos años.
Y precisamente, los últimos 30-40 minutos son una gozada absoluta, en un drama que te atrapa por las grandes actuaciones del elenco que no hacen más que transmitir la tensión y satisfacción de la entrevista para sacar a luz la verdad.
Encima es curioso que Netflix pareciera tener al ascesor de Los Simpsons de su lado, porque hace algunos estrenos en el momento oportuno, porque entre Quiet on set y que hace algunos meses se liberó la lista de clientes de Epstein, esta película llegó para triunfar, porque se posicionó en el top 10 con toal velocidad. @mundiario
