Review de Familias como la nuestra, un drama prometedor, pero difícil de seguir

A través de un visionado de Movistar Plus+ vimos Familias como la nuestra, la primera incursión televisiva del aclamado director danés Thomas Vinterberg, director de Otra ronda.
Familias como la nuestra, teaser. / Movistar Plus+
photo_camera Familias como la nuestra, teaser. / Movistar Plus+

Tras su paso por el Festival de Venecia y el Serielizados Fest, Familias como las nuestra llega el 8 de noviembre como una serie con grandes expectativas. Sin embargo, lo que prometía ser un impactante relato de catástrofe climática y caos social, termina quedándose en un drama adolescente que deja al espectador con una sensación agridulce.

Ambientada en un futuro cercano donde el cambio climático ha hecho inhabitable Dinamarca, la serie plantea un escenario distópico: un próspero estado del bienestar se ve obligado a evacuar a sus ciudadanos. La premisa sugiere una exploración cruda de la crisis de refugiados climáticos, pero Vinterberg opta por centrarse en las historias personales de los evacuados, dejando la catástrofe en un segundo plano.

El relato se estructura en torno a Laura, una joven estudiante que enfrenta el dilema de abandonar su país y separarse de sus seres queridos. A lo largo de los siete episodios, la serie desarrolla su lucha interna, su primer amor y los sacrificios inevitables que conlleva la migración. El foco se desvía constantemente hacia las tensiones familiares y las dinámicas románticas, dejando la magnitud del desastre casi como un telón de fondo.

El elenco, liderado por Thomas Bo Larsen, Paprika Steen y Nikolaj Lie Kaas, aporta interpretaciones sólidas que añaden profundidad emocional. La joven Amaryllis August brilla como Laura, capturando la vulnerabilidad y el coraje de su personaje en un contexto de incertidumbre. Sin embargo, incluso las actuaciones destacadas no logran compensar una narrativa que promete más de lo que ofrece.

El guion, escrito por Vinterberg junto a Tobias Lindholm, se centra en mostrar las luchas internas y las tensiones emocionales de los personajes, dejando de lado el desarrollo del mundo colapsado que los rodea. Las escenas que muestran la evacuación masiva y la desesperación de los ciudadanos se sienten casi anecdóticas, eclipsadas por los conflictos familiares y las historias de amor juvenil.

Familias como la nuestra no es una serie sobre un desastre climático, sino sobre cómo las personas se enfrentan a la pérdida y al cambio. Aunque esta perspectiva puede resultar conmovedora, el resultado es una narrativa que no alcanza las expectativas de un thriller distópico. La serie toca temas universales como la resiliencia, el amor y la necesidad de pertenencia, pero lo hace a expensas de una trama más ambiciosa y compleja. @mundiario